Pautas y consejos para la actividad física en los más pequeños

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Los niños ya han vuelto a clase, y aunque no deben descuidar los estudios, tampoco deberían dejar de lado una vida saludable. Dentro de este último, la actividad física ocupa un lugar primordial, sobre todo, en nuestros días en que la televisión, el ordenador y la vida sedentaria en general están haciendo estragos en los más pequeños y en su peso.

Pero cabrá preguntarse entonces: ¿cuál es el ejercicio ideal para los niños? Compartamos una serie de pautas a tener en cuenta para encontrar la actividad más beneficiosa y de agrado para lo menores.

En principio, habrá que considerar la edad del niño, obviamente, no es lo mismo un pequeño de tres años que uno de 12. Será entonces necesario adecuar el tipo de ejercicio con la etapa de vida y características del menor.

Eso sí, la actividad que se escoja deberá cumplir con ciertos requisitos esenciales: no poner en riesgo su vida ni su salud, que sea de su agrado y divertido, y que ponga en movimiento todos los músculos de su cuerpo.

Así, en la edad preescolar y escolar son preferibles actividades predeportivas que procuren un movimiento en general, y que estimulen la coordinación, el equilibrio y la motricidad en el niño.

Actividades como el baloncesto, el fútbol, el atletismo o la natación son viables, siempre y cuando se las enfoque desde un punto de vista lúdico, sobre todo, cuando son pequeños.

Incluso los especialistas aconsejan que se busquen varias alternativas deportivas y no que se les limite a una práctica en específico, ya que se los estaría encasillando cuando mayor potencialidad tienen.

Lo ideal es que cualquier deporte que se haya escogido se complemente con otras actividades para desarrollar su dominio y capacidad motora. Recién a partir de la adolescencia, 14 o 15 años, el menor podría dedicarse ya a un entrenamiento más específico.

Pero además de los beneficios físicos y de desarrollo, las actividades deportivas que implican un equipo ayudan al pequeño en otro aspecto crucial en su crecimiento, a su sociabilización y comunicación con sus pares.

Otro punto importante a tener en cuenta es la motivación y evitar, por sobre todo, que la actividad física se convierta en algo así como una obligación.

La práctica deportiva más específica requiere además de otra maduración psicológica en el menor que se va adquiriendo con mayor edad. Así también, los especialistas desaconsejan la práctica competitiva hasta que el desarrollo muscular se haya completado (en torno a los 15 años).

De este modo, se evitarán lesiones a temprana edad, bastante frecuentes hoy en día. Si bien los niños son naturalmente más flexibles que los adultos, suelen registrarse lesiones relacionadas con caídas y traumatismos (esguinces, fracturas, etc.), de aquí la importancia de tomar todos los recaudos preventivos necesarios, según la actividad que se desarrolle.

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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