Paranoia, información del tratamiento con realidad virtual

Hombre con paranoia

Tratar la paranoia, problema de salud más conocido actualmente como trastorno delirante, no es tan fácil como se pueda llegar a imaginar. Se han puesto en práctica todo tipo de métodos y técnicas que pueden ayudar a mejorar el estado de quienes sufren este trastorno. Y por ahora no hay un método de eficiencia absoluta, pero se siguen explorando nuevas oportunidades. Una de las últimas ideas ha consistido en aplicar la realidad virtual al entorno médico para comprobar si podía proporcionar a los pacientes un punto de apoyo. Y los resultados han sido reveladores, puesto que se ha podido comprobar que hay grandes oportunidades para este tipo de técnica.

Tratar la paranoia con técnicas tecnológicas

Entendamos la paranoia, un término que está quedando en desuso a favor de otros más actuales como la psicosis paranoica, como un problema en el cual se tienden a sufrir ideas delirantes. Dicho de otra manera, son situaciones en las que el paciente sufre un cambio en su estabilidad y se altera su realidad por medio de distintos elementos. Los tipos de alucinación pueden estar relacionados con varios de los sentidos, incluyendo el olfato y el tacto, pero en ningún caso el problema llega a ser tan extremo como para que derive de manera obligatoria en una esquizofrenia.

Los ejercicios que han formado parte de un estudio con realidad virtual han estado enfocados a introducir a 30 pacientes voluntarios en dos tipos de situación. Una de ellas colocándoles dentro del vagón del metro y la otra situándoles dentro de un ascensor. En ambos casos se utilizaron las técnicas más avanzadas de realidad virtual para que tuvieran la sensación de estar en esos lugares rodeados de personas reales que podrían derivar en distintos niveles de interacción.

El estudio estableció dos métodos de actuación para los voluntarios. Uno de los grupos tendría que utilizar un método defensivo normal que les permitiera sentirse tranquilos en el ambiente. Por ejemplo, se les dijo que probaran a evitar el contacto visual con las demás personas. El otro de los grupos recibió la orden totalmente contraria, puesto que se pidió a sus miembros que tuvieran contacto directo con los individuos virtuales que hubiera dentro del entorno. En ese caso se pidió que bajaran las defensas y que llegaran a interactuar con los avatares virtuales que habían sido creados para compartir espacio con ellos. Al realizar esos niveles de interacción podrían ver que no se producía ningún tipo de problema.

Adiós al miedo y la paranoia

Las personas del segundo grupo fueron las que más mejoraron después de terminar el estudio. Durante el resto del día no mostraron ningún síntoma de miedo ni preocupación por sentirse inseguros. El primer grupo también mejoró, pero lo hizo de manera muy sensible y casi sin percepción del cambio. Los expertos llegaron a la conclusión de la importancia de combatir la paranoia con una exposición directa al miedo, con una terapia de choque que permita al paciente ver que realmente no hay motivos para sentirse inseguros.

Gafas de realidad virtual

Por lo general, reducir la paranoia significa dar seguridad a quienes la sufren. La psicosis paranoica se produce cuando las personas no se encuentran seguras en el lugar donde están, creyendo que hay algo que ponga en peligro su vida. Es algo que ocurre a todas las personas en cierto momento de su vida, pero que se produce con mayor frecuencia entre quienes tienen este estado de salud como una condición permanente. Para ellas enfrentarse contra sus miedos puede ser lo más positivo que puedan hacer, al menos después de los datos que ha proporcionado este estudio.

Un mundo por descubrir

Los pacientes que se sometieron al uso de la realidad virtual para el tratamiento al trastorno delirante no llegaron a estar ni siquiera 2 horas en el proceso, pero los efectos fueron muy beneficiosos. Por ahora no se planea introducir el sistema de una manera común hasta que se realicen más estudios, pero los progresos prometen mucho. Algunos de los voluntarios que hablaron de la experiencia comentaron que nunca habían tenido la oportunidad de desenvolverse de una manera tan natural en un entorno que consideran totalmente preocupante para ellos como es un espacio cerrado del estilo de un ascensor.

También argumentaron que habían podido enfrentarse a una situación en la cual de otra manera no se habrían visto y que eso les permitió cambiar su enfoque sobre la vida. Un caso específico fue el de Toby Brabham, de 45 años y diagnosticado con esquizofrenia, que comentó que la próxima vez que se suba a un tren o al metro recordará la experiencia que tuvo en la realidad virtual y eso le dará seguridad para saber que no hay nada de lo que preocuparse. Este tipo de feedback es el que están buscando los investigadores con el estudio y lo que podría ayudar mucho a estos pacientes. Pero para que la paranoia se combata con eficiencia primero la realidad virtual tendrá que ser más asequible, algo que no ocurrirá hasta dentro de algunos años.

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