Para el antojo de chocolate, una caminata

antojo de chocolate caminando

El antojo de chocolate es algo que nos ha tocado a todos en un momento u otro de la vida. Y un problema frecuente es que lo suframos de manera habitual. Porque quizá una vez lo podemos satisfacer, pero si estamos sufriendo su acción de manera habitual no nos podremos permitir comer chocolate tantas veces, dado que de esa manera nuestra figura seguro que se vería afectada. Por suerte, hay ideas que pueden resultar útiles para que consigamos superar este antojo sin tener que satisfacerlo. Y de ello ha hablado un estudio realizado en la Universidad de Exter.

Antojo de chocolate bajo estudio

El estudio en cuestión se ha llevado a cabo desde tierras británicas, donde están muy comprometidos con ayudar a las personas que suelen tener antojos por los que derivan hacia la ingesta de chocolate. Su objetivo se encontraba en partir del trabajo realizado en otros estudios similares en los que se había descubierto que pequeños periodos de actividad, como una breve pero intensa caminata, podían reducir las ganas de comer cosas golosas. Partiendo de esta idea se trabajó con un grupo formado por 25 personas: veinte mujeres y cinco hombres. En todos los casos se buscó voluntarios que tuvieran la misma edad: exactamente 25 años. También coincidieron en otro rasgo: en su alimentación incluían de forma diaria al menos dos barritas de chocolate.

Estas personas pasaron tres días de abstinencia y sufrieron efectos considerables debido a ello. Durante el tiempo en el que estuvieron libres de chocolate también se les privó de otros elementos que podrían haber satisfecho sus impulsos, como productos con cafeína. Se les convocó para la prueba, antes de la cual se les dijo que no realizaran deporte al menos en un volumen de dos horas. Algunos de los voluntarios tuvieron que invertir quince minutos de su tiempo en caminar a un ritmo intenso, mientras que los otros solo tuvieron que descansar durante ese mismo periodo de tiempo en el sofá.

Al pasar los 15 minutos se pidió a los voluntarios que hicieran algo más. En este caso la intención era que llevaran a cabo una acción que activara su mente y que fuera emocionante. Mientras la hicieran tenían que mantener en sus manos una barrita de chocolate. Las personas del grupo que había estado 15 minutos en el sofá lo pasó mal e incluso acabó picando y comiendo la barrita, mientras que quienes habían estado activos sí pudieron controlar el antojo de este dulce. Por lo tanto, es bueno tener en cuenta este descubrimiento y tratar de hacer más ejercicio cada vez que se nos pase por la cabeza comer algo de chocolate.

antojo de chocolate controlado

La importancia de la actividad física

Tanto hombres como mujeres se benecifiarán de aplicar esta filosofía, dado que tiene efectos inmediatos. Para la mujer el impulso suele ser mayor, pero se debe dar todo el apoyo posible para llevar a cabo el plan de dejar atrás el consumo de chocolate por solo un impulso o antojo. Como parte del estudio se aporta otra explicación. Nos dicen que es importante aplicar una rutina de esfuerzo para que ésta pueda ocuparse de que las calorías placenteras desaparezcan y que así no tengamos que recurrir a “ilegalidades”.

Luchar con el chocolate es difícil, pero no imposible. El principal factor que se tiene en cuenta es que el chocolate es algo que solicita el cuerpo en determinados momentos. Lo hace en aquellas situaciones en las que nos hayamos sentido desbordados, cuando sufrimos mucho aburrimiento o en los momentos en los que el estrés está consiguiendo hacerse con el principal foco de atención. El deporte, plasmado en forma de breves caminatas, será idóneo para lograr evitar las ganas de chocolate.

¿Podremos derrotar al chocolate?

Con los resultados de este estudio británico ya sabemos qué debemos hacer en esos momentos en los que pensemos que no podremos vivir si no nos comemos un trozo de chocolate. Si salimos a caminar y lo hacemos a un ritmo bastante fuerte, estaremos evitando que las ganas de chocolate se reproduzcan en nosotros. Las iremos eliminando poco a poco y terminaremos sin ningún tipo de deseo de este tipo. Es una buena técnica e idea, aunque somos conscientes de que no siempre vamos a tener la oportunidad de salirnos con la nuestra. Hay momentos en los que el nivel de estrés, la frustración o los problemas son tan elevados que nos tenemos que refugiar en la ingesta de chocolate, aunque no sea en una cantidad demasiado elevada.

Además de la caminata tendremos que tener una dosis de fuerza de voluntad que nos permita alcanzar nuestro objetivo de no picar con el antojo de chocolate. Si somos firmes y no desfallecemos a las primeras de cambio seguro que podemos evitar que volvamos a tener un problema como los que hayamos protagonizado anteriormente en relación al consumo de chocolate.

Compartir en Google Plus

Acerca de Flor Milano

Deja una Respuesta

¡Sé el primero en comentar!

avatar

wpDiscuz