Para bajar el riesgo de daño cerebral, realiza tareas diarias

subir escaleras

Los individuos mayores de 40 años que tienen un buen estado físico son menos propensos a sufrir hemorragias, infartos cerebrales o ictus, según a un estudio publicado en la revista especializada Neurology

Lo más alentador de este artículo es que por “buen estado físico” no se entiende desgastarse durante horas en el gimnasio, sino que se aclara que con ciertas actividades cotidianas, relativamente movidas, sería suficiente: tales como subir escaleras, cargar las bolsas con las compras y agacharse de manera regular. Asimismo, el poder realizar estas actividades, después de cumplir los 40, sin mayores esfuerzos sería un indicio de buena salud.

“Una mala función física pueden servir para identificar a aquellas personas que tienen un alto riesgo de ictus y a las que se las puede ayudar con estrategias preventivas”, explicó Phyo K. Myint, de la unidad de Gerontología Clínica de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), y autor principal del estudio.

Para realizar esta investigación los especialistas se basaron en más de 13.600 personas sanas, sin antecedentes severos de salud, quiénes a principio del estudio, en 1993 se sometieron a un test para determinar su estado físico. Doce años después, los científicos encontraron que 244 de ellos habían sufrido un accidente cerebrovascular en ese lapso.

De estos datos observaron que entre las personas que aún conservaban su agilidad, este riesgo era inferior en el orden de un 50 % en comparación con aquellos que no habían conservado un buen estado físico. Además, por cada 10 puntos de aumento en la capacidad física, las posibilidades de sufrir un ictus se reducían en un 19 % en los hombres, y un 29 %, en las mujeres.

A partir de este estudio, Myint y su equipo están “investigando con más detalle las razones por las que una baja forma puede predecir un mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares. No sabemos exactamente cuál es la explicación para esto”.

Y añadió: “La función física puede ser un buen marcador de estilos de vida que pueden influir en el riesgo de ictus o un indicador de procesos fisiológicos, como la inflamación o la fibrilación auricular u otros trastornos degenerativos generales o procesos biológicos, como la aterosclerosis, que pueden relacionarse con el riesgo de ictus”.

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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