Papiloma plantar: consejos para enfrentarnos al problema

Pies sin papiloma plantar

Conocemos como papiloma plantar a una serie de lesiones de tipo benigno que nos encontramos en los pies, más exactamente en las plantas de los mismos. Se las conoce también como verrugas plantares porque tienen la composición de una verruga, siendo de aspecto rugoso. En algunos casos nos fijaremos en que estas verrugas disponen de unas manchitas de color negro que ya  nos hacen sospechar sobre lo que tenemos ante nosotros.

A la pregunta de si son contagiosas os respondemos simplemente diciendo que forman parte de la familia del VPH, así que lógicamente sí lo son. Además, el nivel de contagio que transmiten es muy alto, mucho más que con otras enfermedades similares de la piel. Pero no nos tenemos que preocupar con su aparición, especialmente si somos padres y hemos visto que las están sufriendo nuestros hijos. Lo primero que debemos aportar en este sentido es que más o menos un 10% de las personas del mundo sufren este tipo de verrugas. Lo segundo es que tienen tratamiento y se pueden remediar.

Este tipo de papiloma se divide en dos versiones distintas dependiendo de cuál sea el VPH con el que se encuentre relacionado. Tenemos el papiloma plantar superficial y el que recibe el nombre de mirmecia. Respectivamente están vinculados con el VPH1 y con el VPH2.

¿Cómo diferenciarlos? En el caso de la mirmecia, esta verruga tiene un anillo muy reconocible a su alrededor. El término médico por el cual lo conocemos es anillo queratósico y algo de lo que se darán cuenta quienes sufran este papiloma será de que el dolor que sentirán en la planta se producirá en los momentos en los que apoyen el pie. De los dos tipos es el menos frecuente. Por su parte, cuando hablamos del superficial tenemos que enfocarnos hacia una superficie que no está formada por una única verruga, sino que se trata de un conjunto más pronunciado y más cercano a los dedos. Podríamos confundirlas con callos en cierta manera, aunque solo por su textura.

Papiloma plantar, causas principales

¿Pero por qué sufrimos este tipo de papiloma? El problema principal está en algo que, en cierta manera, no podemos evitar. Como tantas otras enfermedades, se produce como consecuencia de una acción que realizamos de manera cotidiana, en este caso caminar. Al caminar nuestro cuerpo hace una presión que acaban recibiendo las plantas. Ese nivel de presión puede llevar a que aparezcan las verrugas plantares, aunque como mencionábamos antes, no siempre son dolorosas. Esto depende de varios factores y es un poco aleatorio dependiendo de la situación. Por ejemplo, influye el tamaño y el virus al que se encuentren vinculadas. Lo que sí podemos deciros es que a medida que pasa más tiempo más se va endureciendo la verruga y más dolor vamos sintiendo. Lo que dicho de otra manera es un consejo para que solucionéis el problema cuando antes.

Antes hacíamos referencia al alto nivel de contagio de estas verrugas. Por lo tanto, si hablamos de causas, una de ellas es el compartir espacio con nuestros pies con los de personas que estén sufriendo la afección. Los gimnasios son fuente habitual de este problema y en especial en personas que tengan puntos de sus pies abiertos por los que el virus se pueda colar. Por eso siempre es recomendable usar chanclas y ser cuidadosos con dónde pisamos.

Diagnóstico del papiloma plantar

La verruga plantar tiene un aspecto muy determinado y muchos especialistas son capaces de detectarla con un solo vistazo, pero al poder confundirse con otros problemas de la piel es mejor siempre asegurarse. Quizá pensemos que se trata de una verruga y en realidad es una callosidad que se ha complicado. Para salir de dudas lo mejor es realizar una prueba clínica que determine qué es lo que está ocurriendo en nuestros pies. Si queremos ir haciendo nuestras propias comprobaciones podemos analizar el color que tiene. ¿Es amarilla? ¿marrón o tiene otro color? Consultemos con el médico lo primero y no nos comamos mucho la cabeza.

Infección en los pies

¿Cómo tratar estas verrugas?

La mejor recomendación que siempre os vamos a dar es que acudáis a un especialista, sirviendo tanto los de los pies como los de la piel. El médico de cabecera será quien os remita al especialista con el que tenéis que tratar para solucionar el problema. Pero si os encontráis en un apuro o pensáis que el problema no es tan fuerte en vuestro caso, tenéis otras opciones. Una de ellas es acudir a la farmacia, esas grandes olvidadas. Allí os podrán proporcionar un tratamiento que os permitirá acabar con la verruga de manera definitiva.

En otros casos, aunque da un poco más de miedo tal y como lo podéis leer, también se utiliza la criocirugía. El término seguro que os ha hecho pensar en frío. Y es justo lo que se utiliza en este tratamiento, dado que implica que la verruga se congele para poder quitarla. Hay otros métodos que parten de la idea de usar ácidos, electricidad y otros recursos, pero son un poco más invasivos y suelen recomendarse solo en casos concretos.

Si ya estáis temblando con la idea del congelamiento (sentimos haberlo dicho, pero pensad que es algo muy poco probable que os llegue a pasar) os queremos relajar diciendo una verdad como una casa: que el papiloma plantar se suele curar solo. ¿Solo? Sí, sin hacer nada o con la menor atención posible. El problema es cuánto tiempo en curarse. A veces pueden ser unas semanas, en otras ocasiones meses y en los peores casos… años. Por eso siempre os recomendaríamos uno de los tratamientos y que tengáis mucho cuidado con que la infección no se extienda y con que no contagiéis a nadie.

Compartir en Google Plus

Acerca de Flor Milano

Deja una Respuesta

¡Sé el primero en comentar!

avatar

wpDiscuz