Páncreas artificial, información para pacientes con diabetes

Diabéticos con páncreas artificial

En los próximos dos años el páncreas artificial podría ser una realidad según las últimas noticias que llegan desde el sector de la salud. Esto significaría un importante punto de inflexión para los pacientes que tienen diabetes de tipo 1, dado que se encontrarían con un aliado perfecto para disfrutar de una vida más saludable. Este páncreas se ocuparía de mantener una monitorización constante de la glucosa en sangre, siendo capaz de administrar al paciente la insulina que necesite dependiendo de cada momento. Por lo tanto, estas personas dirían adiós a todas sus preocupaciones y pasarían a tener un ritmo de vida mucho más normal.

Páncreas artificial para un gran problema

La diabetes de tipo 1 está cada vez más extendida en todo el mundo. En Estados Unidos, que es donde se ha generado esta investigación, las autoridades médicas están muy preocupadas, dado que ya se cuentan más de 1 millón de diabéticos con este tipo en el país. Y lo más preocupante de todo es que la cifra va en aumento, por lo que dentro de un tiempo el problema podría ser incluso superior. Esto es lo que está presionando a las autoridades para dar con un órgano artificial que pueda ayudar a los diabéticos.

Como seguramente ya sabéis, porque conoceréis a alguien que tenga este tipo de diabetes, las personas con esta enfermedad están obligadas a lo largo del día a inyectarse dosis de insulina. Lo tienen que hacer porque su páncreas ha dejado de producirla de una manera natural y no pueden permanecer de una manera saludable sin esta dosis de insulina, con la cual se mantienen controlados los niveles de glucosa. Y como podéis imaginar, tener que inyectarse cada día insulina dos veces, algo que puede ir en aumento a lo largo de los años, no es agradable para nadie. Por eso es muy importante que se esté trabajando en la creación de este órgano artificial de instalación externa con el cual la vida de los diabéticos de tipo 1 podría mejorar tanto.

Así serán estos órganos

No solo se está trabajando en un páncreas de este tipo, sino que hay varios proyectos que intentan llegar al mismo objetivo con distintas investigaciones. La idea es que en 2018 al menos uno de estos páncreas haya visto la luz y se puedan comenzar a utilizar en pacientes de todo tipo. Uno de los proyectos que hay entre manos se conectará con el móvil y permitirá que los pacientes tengan así un mejor control de lo que ocurre en su páncreas. No obstante, lo que sí han mencionado las autoridades sanitarias es que han dado el visto bueno a que se investigue en la creación de este tipo de órgano a través de una única vía que será común en todas las propuestas: el uso de un sistema de bucle cerrado.

Lo que se aseguran las autoridades de esta manera es que el funcionamiento de los órganos artificiales cubran todas las necesidades de los pacientes y que sean efectivos desde el primer día. Este bucle cerrado consiste en cumplir con tres fases que resultan necesarias para el correcto funcionamiento. La primera es que el páncreas que se fabrique sea capaz de llevar a cabo la monitorización de la glucosa de una manera constante. No podrá haber momento en el cual el monitoreo no funcione de forma adecuada. La segunda es que el páncreas sea capaz de introducir en el organismo la dosis de insulina que necesita el cuerpo. Y por último, como tercera fase el órgano se tiene que asegurar de que la insulina llega al organismo para poder regular la glucosa. Si los páncreas artificiales en los que se está trabajando cumplen con estos requisitos, posiblemente reciban el visto bueno de las autoridades.

¿Funciona?

Esa es la pregunta más importante, saber si este avance significará un cambio real en la vida de los pacientes. Por ahora ya se han llevado a cabo estudios prácticos con pacientes interesados en intentar darle a su vida un cambio radical. Y los resultados han sido buenos. En una buena parte de los casos el estudio de los registros de funcionamiento del páncreas han demostrado que éste actuaba regulando la glucosa mediante insulina en momentos en los que el paciente no lo habría hecho, normalmente estando durmiendo. Esto mantuvo el cuerpo de los pacientes en un estado de salud más apropiado y les evitó momentos de gravedad en los que habrían sido víctimas de un malestar, desgastando la salud y dejándoles en una mala situación para el momento en el que despertasen.

Otros datos recogidos indican que para estos pacientes el ahorro de tiempo en el uso del páncreas artificial fue positivo, mientras que un porcentaje superior al 10% tuvo la oportunidad de tener su glucosa en sangre más controlada. La intención es que el paciente se pueda olvidar de que tiene que estar siempre pendiente de su estado y que nunca tenga que verse obligado a seguir con la práctica de las inyecciones. Además, es un método no agresivo que no resulta incómodo por mucho que lo consideremos un “órgano artificial”.

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