
Si pocas buenas razones hay para dejar de fumar, se suma uno más: según se aseguró desde el Colegio Oficial de Ópticos – Optometristas de Andalucía, las personas fumadoras tienen un 40 por ciento más de riesgo de desarrollar cataratas.
Este riesgo se va asimismo incrementando con la edad, a medida que pasan los años y las personas continúan con su mal hábito. El humo del tabaco, en un primer contacto, puede ocasionar picor e irritación ocular, y, hasta en ciertos casos, derivar en infecciones y conjuntivitis, o incluso en úlceras o pequeñas lesiones.
Pero sucede también, que el tabaco libera en el organismo elementos químicos tóxicos que aceleran el envejecimiento celular, lo que estimula la aparición de patologías como las cataratas o la degeneración macular, recordemos una de las principales causas de ceguera en el mundo.








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