Ortopnea, causas y diagnóstico

Personas con ortopnea

Para poder hablar de la ortopnea antes hay que saber lo que es una disnea, pues una ortopnea es, al fin y al cabo, una disnea que se produce al estar acostado. Por ello vamos a enlazar ambos términos, os vamos hablar de las disneas y más adelante profundizaremos en la ortopnea para que comprendáis cuáles son sus características diferenciadoras respecto a una disnea común.

Pero, ¿qué es una disnea? Se llama así a la dificultad respiratoria que sufre una persona. Primeramente se manifiesta con una sensación de malestar subjetiva que deriva en una dificultad respiratoria, de diferente intensidad y prolongación según la persona que la sufre. Pero disnea es un término muy general, por eso se debe distinguir entre cuatro tipos de disneas, según el momento en el que se sufren.

Por un lado tenemos la disnea de esfuerzo, que aparece cuando realizamos, como indica su propio nombre, esfuerzos. La intensidad de esta disnea depende también de la intensidad con la que hemos realizado el esfuerzo. Por otro lado tenemos la disnea paroxística nocturna (DPN), que se manifiesta mientras dormimos. Cuanto esto sucede la persona se despierta súbitamente, creando una situación de desesperación por no recibir la cantidad de aire suficiente.

Otro tipo de disnea, y es la que a nosotros nos interesa ahora, es la disnea de decúbito, conocida como ortopnea, que sucede cuando la persona está tumbada. Y por último tenemos la disnea de reposo, que puede aparecer en cualquier momento, sin necesidad de haber hecho un esfuerzo, estar tumbado o durmiendo.

Ortopnea y causas de otras disneas

La disnea puede ser provocada por múltiples factores, tanto externos como internos. Entre los factores externos tenemos la exposición a gases tóxicos o la entrada de cuerpos extraños a las vías respiratorias (por ello los fumadores tienen muchas probabilidades de sufrir una disnea), y entre los internos tenemos factores psicológicos como el síndrome de hiperventilación o enfermedades tanto pulmonares como cardiacas. Las enfermedades pulmonares que pueden provocar una disnea como la ortopnea incluyen un número importante de afecciones. Por ejemplo, la bronquitis de distintos niveles (aguda, crónica y la obstructiva crónica), la neumonía, la sarcoidosis, el edema pulmonar, los tumores pulmonares y el neumotórax.

También es frecuente que se produzca debido a enfermedades cardíacas, con las que se puede llegar a sufrir una disnea en posición de de cúbito. Las más frecuentes son la enfermedad cardiocoronaria, miocardiopatías, tumores cardíacos o alteraciones que se produzcan en el ritmo cardíaco de las personas. Y las enfermedades infecciones tampoco se quedan fuera del campo de posibles causas. Algunas que pueden llevar a ello incluyen la gripe, el crup laríngeo, la difteria o la tuberculosis.

Como se puede ver, hay multitud de enfermedades que tienen posibilidad de derivar en ortopnea. Acabamos con dos grupos, el de las enfermedades que se producen en la tráquea o la laringe y el de los músculos respiratorios. En el primer conjunto hay enfermedades que la causan con cierta frecuencia, como inflamaciones, tumores y estenosis trauqueal. Por su parte, también son condicionante la pleuritis y el derrame pleural.

Además, no olvidemos que hay otros muchos problemas que pueden llevar a ello, desde las alergias hasta enfermedades neuronales. Por eso es muy importante no cerrarse a ninguna de estas causas y consultar con el especialista para salir de dudas sobre qué es lo que nos está ocurriendo si notamos alguno de los síntomas.

Respirar para mejorar la ortopnea

Causas concretas de la ortopnea

Todas las causas de una disnea que hemos comentado anteriormente pueden ser también la causa de una ortopnea, pero ésta, al producirse solo cuando estamos tumbados, puede ser también causa de otros factores que no se dan en otro tipo de disnea. Aunque esta dificultad para respirar la suelen sufrir personas con los mismos problemas que presentan otras disneas, las patologías cardíacas o pulmonares. En el ejemplo relacionado con la insuficiencia de tipo cardíaco el motivo se encuentra en que se produce un problema para gestionar el retorno excesivo de sangre que se lleva a cabo cuando nos encontramos colocados en posición horizontal. En esa situación hay riesgo de que el líquido se acumule de manera excesiva y que esto produzca problemas para respirar.

En esta misma línea, el derrame pericárdico es otro de los problemas que puede llevar a la ortopnea. Lo que ocurre en este caso es que el corazón aumenta el trabajo al encontrarse en una situación en la cual no tiene capacidad para realizar sus movimientos fundamentales, como la contracción y la expansión.

Las causas comunes de la ortopnea son incluyen el EPOC, la insuficiencia cardíaca, la clásica apnea del sueño que afecta a tantas personas, enfermedades como la cardíaca hipertensiva o afecciones que son muy comunes en la sociedad, entre ellas el asma o simplemente que ronquemos.

Diagnóstico del problema

El primer paso que se debe seguir si creemos que nos encontramos en riesgo de estar sufriendo este tipo de disnea, es partir de una anamnesis. Este término nos habla de la práctica que utilizamos para reunir un tipo de información personal que nos resultará muy valioso para poder llegar a una conclusión sobre lo que nos está pasando. Entre los factores que deben tenerse en cuenta dentro de la anamnesis se incluyen la manera en la que comenzó a sufrirse la disnea (si fue de una manera suave y casi imperceptible o si por el contrario resultó algo demasiado molesto) o el tiempo que ha pasado desde que empezamos a sentir los síntomas que han llevado a preocuparnos por ello. Para discernir una respuesta de lo que buscamos saber también tenemos que tener en cuenta si junto a la disnea hay otros síntomas o dolores que se hagan notar. Por ejemplo, que tengamos un exceso de tos o que la respiración se haya visto muy afectada en general.

A partir de aquí vamos a poder ir viendo cómo progresa el diagnóstico, algo que  el profesional médico con el que trabajemos deberá combinar con varias prácticas fundamentales. Deberá palpar nuestro tórax para ver si se encuentra afectado por el problema y también comprobar el sonido que emiten tanto los pulmones como el corazón. Estos resultados son inmediatos y permiten hacer una idea de por dónde van los tiros del diagnóstico. Si vuestro especialista ve que el diagnóstico no está muy claro posiblemente tomará la decisión de hacer alguna que otra prueba médica. La más sencilla es el simple análisis de sangre, pero no sería raro si también solicita otras pruebas como un electrocardiograma. En cualquier caso, todo es por el bien del paciente.

Y si la cosa está todavía más complicada o tenéis un doctor que es especialmente minucioso habrá más pruebas a las que prestará atención. Pero son casos muy específicos y poco habituales que implican procedimientos más complejos como una broncoscopia o incluso una biopsia.

¿Cuál es el tratamiento?

Si después de realizar las pruebas te diagnostican una ortopnea tendrás que seguir el tratamiento que te imponga el especialista para poder superar la enfermedad en el menor tiempo posible. Normalmente son corticoides u otros medicamentos que están dirigidos a lograr que se reduzca la inflamación. El tratamiento variará un poco dependiendo de cuál sea el diagnóstico específico y en algunos casos puede ser necesario que pases por un proceso de cirugía.

Foto: Tina Franklin

Compartir en Google Plus

Acerca de Flor Milano

Deja una Respuesta

¡Sé el primero en comentar!

avatar

wpDiscuz