Nuevo estudio advierte sobre la necesidad de cuidar el corazón desde temprana edad

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La primera causa de muerte de la humanidad es el infarto o la muerte súbita. En su gran mayoría, esto es consecuencia de la aterosclerosis, afección de las arterias, en particular de las coronarias -que irrigan el corazón-, la cual se provoca por un proceso de acumulación de grasas (colesterol) que al formar placas, obstruyen la irrigación sanguínea.

Ya hace años que se conoce esta afección, y se la ha venido observando: por caso, durante la década del 50 se encontró en autopsias realizadas a muertos en la guerra de Corea que sus corazones ya tenían estos “taponamientos“, así también, en los 70, con la guerra de Vietnam. La edad de estos soldados apenas superaba los 20 años, es decir que tenían una conformación prematura de estas placas.

La revista de la Sociedad Europea de Cardiología, ha publicado recientemente la primera prueba documental de la existencia de estas placas en corazones sanos.

 “Lo que hicimos -explicó Enrique Gurfinkel, Jefe de Cardiología de la Fundación Favaloro e Investigador del CONICET, en la Argentina– es analizar casi 300 corazones que remitiera el INCUCAI para un eventual transplante cardíaco”. El INCUCAI es el instituto nacional argentino que se encarga de la coordinación de ablaciones y transplantes en el país.

“Aquellos que por condiciones de traslado o manutención luego de la ablacion fueron rechazados para tal fin quedaron en un banco especial de almacenamiento para obtener sus válvulas. De éstos, elegimos 160 órganos que aún preservaban intactas todas sus arterias coronarias y que la edad de ellos fuera entre 45 y 55 años (la franja intermedia de la población, la más propensa a la afección cardiaca)”, especificó Gurfinkel.

El punto radicó en que estos órganos pertenecieron a personas que fallecieron por un accidente traumático, suicidio, pero que eran absolutamente sanos, no tenían diabetes ni ninguna otra condición patológica (tal como lo solicita el INCUCAI). “Encontramos así que todos tenían formaciones, pero en el 60 por ciento de los corazones había al menos una placa vulnerable“.

Por “placa vulnerable” se entiende a aquélla que no sólo se forma sino que también tiene la capacidad de provocar un coágulo. Cuando esto es así, la luz del vaso se obstruye por completo y la irrigación al tejido se ve suspendida, entonces se provoca un infarto -la destrucción del mismo-, lo que puede a su vez desencadenar, eventualmente, en la muerte.

De este modo, con este estudio liderado por el científico argentino, se encontró que la población de mediana edad de una sociedad es portadora de 1,11 placas de esta característica, capaz de generar un trombo y matar. “Esta es la razón por la cual indicamos a la población cuidarse. Los próximos desafíos están en cómo llegar al diagnóstico de quien porta esta enfermedad, y comenzar a tratarlo”.

Vía Yahoo 

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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