No comas rápido, puede aumentar tu riesgo de sobrepeso

Comer rápido no sólo puede provocar una indigestión, o más leve, que la comida caiga pesada, además de que ni siquiera hayas disfrutado de tu comida, sino que también puede triplicar el riesgo de sufrir de sobrepeso. Así que mejor la próxima vez que tengas tu plato enfrente, respira profundo y calma la ansiedad.

Si bien ya se sabía que tanto comer hasta el hartazgo como hacerlo muy rápido (de forma separada) son ambos factores asociados con el aumento de peso, un grupo de investigadores japoneses quisieron ir más allá y comprobar si existía un efecto combinado de ambos hábitos.

Así fue como los autores del estudio, pertenecientes a la facultad de Medicina de la Universidad de Osaka (Japón), analizaron un total de 3.287 adultos, de entre 30 y 69 años que no sufrían ningún trastorno de alimetación. De antemano, los expertos habían evaluado sus hábitos alimentarios y habían tomado su índice de masa corporal.

De este modo, los autores pudieron determinar que casi la mitad de los hombres y cerca de un 60% de las mujeres analizadas comían hasta hartarse habitualmente. En cuanto a la velocidad a la hora de comer, el 46% de los hombres y el 36% de las mujeres confesaron alimentarse ‘de forma rápida’.

Al analizar los datos los investigadores comprobaron que tanto comer rápido como hacerlo hasta saciarse se asociaba con un mayor riesgo de padecer sobrepeso, al margen de la cantidad de calorías consumidas.  Sin embargo, cuando estas dos costumbres se daban juntas, este riesgo era aún más importante, de hecho, se triplicaba en comparación con quiénes comían lo justo y con calma.

En un editorial que acompaña a este trabajo en la revista espacializada British Medical Journal, en donde salió publicado, las investigadoras australianas Elizabet Denney-Wilson y Karen J. Campbell señalan la importancia de conocer que determinados hábitos como los señalados pueden contribuir a incrementar la epidemia de obesidad.

Según estas especialistas, dado que estos hábitos son absolutamente modificables, la educación se vuelve vital, sobre todo con las nuevas generaciones.

“Dada la importancia de prevenir el sobrepeso, los especialistas médicos deben coordinarse con los padres […]. Discutir sobre cómo reemplazar comidas y bebidas de alto valor energético por platos sanos y agua; sobre qué implica una dieta saludable, sobre cuáles son las raciones adecuadas, sobre la importancia de comer en entornos que no distraigan y con un adulto o sobre la necesidad de alimentarse con calma y relajado podrían servir de gran ayuda”, concluyen.

Vía ElMundo.es

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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