Neutrófilos altos: causas principales

Neutrófilos altos en sangre

Cada dos años es necesario realizar un análisis de sangre para ver si nuestro cuerpo está tan bien por dentro como lo vemos por fuera. Este chequeo tan rutinario pasa desapercibido hasta que nos avisa de cosas como, por ejemplo, que tenemos los neutrófilos altos. Tras este nombre desconocido por parte de la mayoría de personas y que nos preocupa desde la primera vez que lo escuchamos se esconde un elemento que forma parte de los glóbulos blancos y cuya función es principalmente hacer frente a infecciones como las bacterias o los hongos.

Cuando nuestro organismo presenta una cantidad alta de neutrófilos se pueden presentar diferentes síntomas, como sufrir efectos drásticos fruto de la infección que estamos sufriendo. El sangrado también es una señal de que les neutrófilos están altos. Además, tenemos síntomas clásicos que podemos confundir con otras dolencias. Estos son la fatiga extrema, la fiebre alta y la pérdida excesiva de peso. Como veis, sus síntomas pueden ser muy graves y las causas principales de sufrir esta enfermedad muy variadas.

Neutrófilos altos por una infección

Normalmente cuando sufrimos neutrofilia es porque existe alguna bacteria, virus u hongo en nuestro organismo y éste busca combatir la infección. Cuando nuestro cuerpo cae ante una enfermedad (no importa si es un simple resfriado o algo más serio) siempre activa sus mecanismos de defensa para combatir al agente externo y expulsarlo. Un ejemplo claro son las diarreas. Si nuestro estómago está revuelto y estamos descompuestos es porque el organismo busca eliminar el virus mediante la diarrea. Pero no todas las enfermedades se pueden expulsar con la misma facilidad del cuerpo, por lo que resulta necesario que actúen los neutrófilos. Estos se podría decir que son los guardianes de nuestro sistema inmunológico. Cada vez que aparece alguna infección, el cuerpo crea más cantidad de neutrófilos para poder hacer frente a dicha dolencia. Muchas veces nosotros mismos no nos damos cuenta de que hay una infección en el cuerpo o no le damos mucha importancia a los diferentes síntomas que sentimos. Es por ello que cuando descubrimos que tenemos los neutrófilos altos nos asustamos cuando no hay razón de hacerlo.

El estrés

No podemos negar que el estrés es la fuente de muchos problemas de salud tanto a nivel físico como mental. Vivir siempre presionados por las circunstancias del día a día o el estrés puede ser el origen de unos altos niveles de neutrófilos. Esto implica que podemos ser víctima de este problema sin sufrir ninguna enfermedad o sin estar en una situación en la cual el organismo tenga que combatir un virus.

El doctor Ken Miyasaki descubrió que bajo mucho estrés el cuerpo crea hasta 8 veces más neutrófilos que en su estado normal. Por eso hay que conocer la raíz de nuestro estrés y combatirla para evitar que nuestro cuerpo, de forma natural, cree más neutrófilos de los que necesita. Esto evitará que podamos sufrir fatiga o incluso sangrado por culpa de esta situación.

Neutrófilos altos por alergia

La inflamación crónica

Hay muchos factores que pueden provocar una inflamación crónica, por ejemplo sufrir alergias, artritis o estar expuestos a productos tóxicos como los polvos de sílice. Toda persona puede sufrir inflamación en cualquier parte de su cuerpo de forma permanente y no darse ni cuenta hasta que se vuelve algo crónico con lo cual se tenga que convivir el resto de la vida. En ocasiones así, cuando una zona de nuestro cuerpo se inflama, el organismo responde a la hinchazón creando más neutrófilos en la sangre para que estimulen las células inmunes. De esta manera harán frente a la inflamación y tratarán por todos los medios de bajar la hinchazón o incluso eliminarla.

¿Cómo bajar los neutrófilos altos en sangre?

El primer paso para bajar estos niveles elevados es empezar una serie de pruebas médicas para buscar el origen del problema. Es en ese momento en el cual se debe hablar con un especialista del nivel de estrés diario, del estilo de vida, de si fumamos o de si tenemos una vida sedentaria. Cualquier dato o información por pequeña y simple que parezca puede ser muy reveladora a la hora de encontrar el origen de tener niveles tan altos de neutrófilos. Muchas veces esto se soluciona con medicación y con un control exhaustivo.

Pero hay veces en las que la medicación no es suficiente. Cuando tenemos una mala alimentación o somos adictos a la nicotina existen más posibilidades de que el sistema inmunológico no sea tan fuerte. Esto supondrá que será más fácil sufrir enfermedades de origen vírico o bacteriológico (como gripes o anginas). Por lo tanto, para evitar los neutrófilos altos no solo habrá que utilizar medicación, sino que al mismo tiempo será necesario modificar algunos de los hábitos con el objetivo de tener una vida más saludable. Solo así podremos llegar a controlar los niveles de neutrófilos de forma adecuada.

Foto: laboratorio diagnostica ancona IZSUM

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