¿Qué necesitan los diabéticos en la familia?

Tratamiento de los diabéticos en la familia

Hay que admitir que cuando alguien muestra problemas de diabetes y un comportamiento nulo de su páncreas, rara vez piensa en cómo afectará eso a su familia. Una práctica muy poco recomendable debido a que la incertidumbre de no conocer la enfermedad puede provocar estados de ansiedad y estrés para los padres, hermanos, pareja o hijos de un diabético. Los diabéticos en la familia tienen que ser conscientes de que no están solos. Y en este sentido, tanto la ansiedad como el estrés de sus familiares pueden ser agentes nocivos para el enfermo, que necesitará la ayuda de sus más allegados para poder comprender, controlar y normalizar esa dolencia que le acompañará el resto de su vida.

Diabéticos en la familia descubriendo su enfermedad

Esta enfermedad crónica se basa en que el cuerpo no puede metabolizar el azúcar debido a que el páncreas no presenta actividad alguna. Esa función nula del órgano hace que se necesite suministrar al cuerpo de forma externa dosis de insulina, las mismas que ayudarán a que el organismo pueda asimilar la ingesta de glucosa y la pueda utilizar como combustible. Esto hace que sea necesario que el paciente tenga un control exhaustivo de la azúcar que presenta en sangre, lo cual se consigue gracias a una máquina que mide los niveles de glucosa. ¿Cómo funciona? Con algo tan sencillo como un pinchazo superficial en la piel para poder extraer una gota de sangre y colocarla sobre una tira que previamente fue introducida en la máquina. Este plástico tiene la particularidad de reconocer los niveles de glucosa y por tanto ayudar a los diabéticos a saber cuánta cantidad exacta de insulina tiene que suministrar a su cuerpo para un correcto funcionamiento.

No es el fin del mundo

Una de las reacciones más comunes entre los familiares es pensar en cosas tan fatídicas como que la esperanza de vida se reducirá drásticamente. No existen indicios que confirmen ese pensamiento, de hecho está más que demostrado que un diabético vive los mismos años que una persona con un páncreas sano, con la única diferencia que tiene que tener un control más exhaustivo de su salud.

Y una vez superado ese estado empieza la negación e incomprensión. Es normal que nadie desee que un ser querido tenga una dolencia y menos una crónica, pero hay que tener en cuenta que en los primeros momentos es donde los pacientes necesitan todo el apoyo y comprensión de sus familiares. Así que fuera miedos, solo así el paciente se sentirá más seguro y tranquilo, cosas que necesita para poder normalizar por completo su nueva condición de paciente que padece diabetes.

Hay que ser partícipe en los cambios de patrones

Una de las primeras cosas que piden los doctores es que se cambien los hábitos alimenticios en el entorno de la familia del diabético. Lo que antes era una dieta sana y saludable donde se podía comer de todo siempre teniendo en cuenta ciertas cantidades, ahora es una dieta donde la ingesta de azúcar tiene que evitarse todo lo posible. Eso sin olvidar que el consumo de hidratos de carbono tiene que reducirse también de forma muy significativa. Debido a ello resulta difícil saber qué comer al principio. Así que, como familiar, no dudéis en ser partícipes en la alimentación del diabético. Buscar recetas juntos, cocinar codo con codo o buscar menús, son cosas muy sencillas que sirven para conseguir entender la enfermedad, saber cómo lidiar con ella y, por tanto, dejar de verla como una cosa negativa. Comenzando así a asimilarla, hasta el punto de ver la diabetes como algo natural.

Dieta de los diabéticos en la familia

Siempre listo

Aunque la diabetes no tiene más misterio que controlar los niveles de azúcar en sangre, causas externas al cuerpo como la ingesta de alcohol o sufrir estados de miedo o ansiedad pueden ser factores que pueden desbaratar por completo el organismo de un enfermo de diabetes y provocar así una subida o bajada rápida de azúcar.

¿Cómo reconocer si un diabético sufre una subida o bajada de azúcar? Hay signos muy claros que cualquiera puede ver. En el caso de las bajadas de azúcar, la piel empieza a palidecer, las extremidades empiezan a temblar de forma incontrolada y aparece gran cantidad de sudor frío. En ese momento hay que darle azucarillos o una bebida azucarada para que el enfermo no sufra un desmayo por culpa de la falta de azúcar en el cuerpo. Pero si no se llega a tiempo y quien padece diabetes se desmaya, entonces es el momento de utilizar una inyección de glucosa que todos deben tener en la nevera para momentos críticos como ese. Tras suministrarle la glucosa, hay que llamar a una ambulancia o llevarlo corriendo al hospital para que lo socorran especialistas.

Si por lo contrario se presenta una subida de glucosa en la sangre, el aquejado de diabetes sentirá cómo los músculos se agarrotan. Es en ese momento cuando necesita suministrarse un poco de azúcar y un ambiente tranquilo y relajado hasta que se sienta mejor. Y para que todo salga bien los diabéticos en la familia deben encontrarse arropados y queridos en todo momento.

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