Mujeres en el gimnasio, errores a evitar

Mujeres en el gimnasio haciendo deporte

Los gimnasios están poblados en la actualidad tanto por hombres como por mujeres en similares niveles de proporción. No hay distinción en la idea de cuidarse y de acudir a las instalaciones de un gimnasio con la intención de sudar un poco y perder algunos kilos. De todas formas, sí es cierto que es frecuente que veamos cómo algunas mujeres en el gimnasio cometen errores que deberían intentar evitar. Algo que también ocurre en el caso de los hombres y que utilizaremos como tema en un futuro artículo para que podamos ver los puntos en común y diferencias que existen al respecto.

Mujeres en el gimnasio, errores a evitar

Lo primero de todo es tener en cuenta que este tipo de errores no solo los cometen las principiantes, quienes llevan en el gimnasio solo uno o dos días y todavía no saben cómo desenvolverse en él. En realidad, hay auténticas profesionales y veteranas de estas instalaciones que olvidan ciertos detalles o que nunca se han fijado en algunas cosas que no hacen bien. Por eso os pedimos que tengáis más o menos experiencia le prestéis un poco de atención a nuestros consejos, dado que podría haber algo que hayáis dejado pasar y que os convenga tener en cuenta la próxima vez que vayáis al gimnasio para hacer deporte.

Uno de los errores más comunes que suelen cometer las mujeres es estancarse en una rutina. Por pereza o vagancia hay veces que preferimos no invertir tiempo en ir a hablar con el monitor y nos quedamos con la rutina que nos hubiera dado semanas o incluso meses atrás. Pero no hay que olvidar que modificar la rutina deportiva es fundamental para que nuestro cuerpo no se vea afectado y que así el ejercicio siga proporcionando un buen rendimiento al cuerpo. Otro error es esperar a que sea el monitor el que venga a nosotros para que nos proporcione una nueva rutina, dado que hay tantos clientes en el gimnasio que es muy difícil que se acuerde de que ya hemos repetido unos ejercicios durante demasiado tiempo.

De manera relacionada con esto tenemos otro de los problemas que se suelen producir entre las mujeres que van al gimnasio: las sobrecargas. Pensemos que si repetimos un mismo ejercicio día tras día lo que haremos será sobrecargar una parte específica de nuestro cuerpo y que esta se descompense de las demás. Al no permitir un descanso al músculo en cuestión lo estaremos poniendo en riesgo y lo dañaremos debido al constante esfuerzo al cual le someteremos. Y al mismo tiempo no estaremos proporcionando a los demás músculos del cuerpo el ejercicio que necesitan para mantenerse en forma. De ahí, entre otras cosas, que sea tan importante que variemos y que vayamos haciendo esfuerzo con todas las partes ejercitables de nuestro cuerpo.

Mujeres en el gimnasio con pesas

Estás en tu derecho de hablar

Conocemos muchas mujeres que aunque no entiendan cómo se hace determinado ejercicio lo repiten una y otra vez, quizá pensando que lo están haciendo bien, autoengañadas para ello o con consciencia de ello. A veces el problema es que los monitores infunden respeto y no les preguntan simplemente cómo realizar el ejercicio en cuestión. No hay que tener ningún tipo de vergüenza o reparo en preguntar, en pedir una explicación detallada o en solicitar un poco de asesoramiento para que podamos llevar a cabo los ejercicios de una forma adecuada. El principal motivo es que lo peor que podemos hacer para nuestro cuerpo es hacer un ejercicio de forma errónea. En algunos casos no se notará demasiado, pero en otros los efectos secundarios podrían ser realmente nocivos. Por lo tanto, si sabes que estás haciendo algo mal o tienes sospecha de ello, te pedimos por favor que hables con un monitor para que revise lo que estás haciendo y te enseñe a realizarlo de manera adecuada.

La falta de compromiso con el ejercicio es demasiado habitual. Hay mujeres que van al gimnasio dos días y que al tercero ya han perdido toda motivación para seguir haciéndolo. Se encuentran con que no tienen energías y con que no pueden seguir el ritmo. A veces es más psicológico que físico, así que hay que saber sacar fuerzas de flaqueza para que todo salga a pedir de boca. Nos tenemos que motivar, darnos energías y buscar la forma de superarnos. Y si creemos que es demasiado para nosotras… ¿es verdad o nos intentamos autoengañar de ello? Antes de abandonar el gimnasio será mejor ajustar las rutinas a favor de unas más adecuadas para nuestro caso.

Errores muy habituales

Somos conscientes de que los errores indicados anteriormente pueden producirse de forma habitual también en los hombres, pero hay otros que son más frecuentes en mujeres. Por ejemplo, es muy habitual que las mujeres en el gimnasio se concentren en hacer ejercicios dirigidos a las mujeres. Cuando lo consultan con los monitores descubren que en realidad no existen ejercicios de mujeres, pero si van a hacer ciertas rutinas sin consultar antes, solo habiendo mirado en Internet, es posible que cometan un error. Al buscar ejercicios de mujeres se obvia algunas prácticas muy saludables, como el uso de pesas y otros elementos de musculación. Algunas mujeres tienen la idea errónea de que los músculos son solo para los hombres y les da miedo que si hacen este tipo de ejercicio acaben teniendo “bola” en el brazo. Pero no hay de qué preocuparse, hacer unas pesas no le sienta mal a nadie y será imposible que las mujeres acaben con esos músculos que no desean tener.

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Acerca de Flor Milano

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