
Por la influenza humana o la gripe A (se aproxima la temporada de invierno) o por cualquier otro motivo de salud, esencial es recordar lavarse las manos de manera frecuente, a conciencia, y varias veces al día.
La mejor manera de evitar la propagación de gérmenes y de contagiarse enfermedades o trasmitirlas a otros es lavándose las manos, por ello, recordemos en estos sencillos pasos como hacerlo (de forma tal que sea eficaz y cumpla con nuestro objetivo de matar todo agente patógeno).
-Se debe hacer con agua tibia, ni fría ni muy caliente (cuidado si se lavan las manos a pequeños, de no quemarlos con agua muy caliente).
-Utilizar jabón y frotarse muy bien las manos, incluidas las palmas, entre los dedos e incluso debajo de las uñas (sitio ideal para la acumulación de gérmenes) durante unos 10 a 15 segundos, como mínimo. Tampoco te olvides de lavar con abundante jabón la primera parte de las muñecas.
-Luego, se enjuagará bien con agua tibia también. Para secarlas, estará bien hacerlo con una toalla limpia y seca.
El lavado de manos debe ser un hábito arraigado en cualquier familia, y hacerlo varias veces al día. Sin embargo, no olvidar hacerlo en especial en las siguientes situaciones:
-antes de comer o cocinar
-luego de haber ido al baño
-tras haber tocado animales, o las mascotas
-luego de haber visitado a algún familiar o conocido enfermo
-después de haber limpiado la casa
-y, obviamente, al volver a casa, sea de la calle, del jardín, etc.
La mejor manera de cuidarte y cuidar a los tuyos es a través de pequeñas medidas como ésta: un simple lavado de manos frecuente. A este respecto, tampoco olvides la importancia de mantener la higiene en tu casa, en las superficies y utensilios que emplees, incluidos los juguetes de tus niños, si tienes familia.
Vía Vivirsalud
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