
Hay una vieja creencia que sostiene que no se deben tener plantas dentro de las habitaciones porque desprenden dióxido de carbono o porque consumen el oxigeno. Bueno, pues este es otro de los tantos mitos urbanos que pululan por ahí:
Primero, porque si bien es cierto que las plantas despiden ciertas cantidades de dióxido de carbono, éstas son insignificantes para la salud.
Segundo, porque a fin de cuentas ocurre lo contrario: ya que durante el día las plantas liberan oxigeno y absorben dióxido de carbono, lo que ayuda a mantener los ambientes aireados y oxigenados.
En consecuencia, si se compara la actividad de oxigenación que realizan las plantas durante las horas de luz con la de liberación de dióxido de carbono durante la noche (que es cuando la planta no recibe la luz solar y no realiza la fotosíntesis, lo que significa que consume oxigeno y emite este gas de desecho) el saldo es, de cualquier forma, positivo: es más beneficioso el suministro de oxigeno que produce durante el día que el poco dióxido de carbono que puede llegar a desprender durante las noches.
Esto ha sido demostrado en varios estudios: por ejemplo, en 1995,
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la pagiuan brinda mucha informacion y esta re buena