
Al medir la presión arterial se toman dos lecturas: la sistólica, que es la presión cuando el corazón se contrae, y la diastólica, cuando el corazón se relaja. La primera que se toma es la sistólica: por ejemplo, una lectura de 120/80 –considerada promedio para una persona joven con buen estado físico-, significa una presión sistólica de
Con respecto a los valores que pueden arrojar estas mediciones y sus límites –para hablar de hiper o hipotensión-, es relativo y depende de cada persona, pero se suele establecer que una lectura normal podría llegar hasta 135/90. Mientras que entre 140/90 y 160/110 ya estaríamos en presencia de una hipertensión ligera. Si el resultado es superior a estas cifras ya indicaría una hipertensión grave.
Por el contrario, valores inferiores a 100/60 estarían significando una hipotensión o tensión arterial baja.
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