Mindfulness, conocer la mente y asumir el control


Es habitual que, ante la aparición de un problema, desarrollemos una preocupación excesiva, que incita a darle vueltas una y otra vez. Y, en lugar de buscar soluciones, nos quedamos paralizados en ese punto.

Desde luego, si se quiere seguir gozando de buena salud mental y emocional, ésta no se presenta como la mejor situación y, sin embargo, es difícil de evitar. A no ser, claro, que se trabajen conceptos como el mindfulness, que hace alusión a la concentración de la atención y la conciencia. Está basado en el de conciencia plena budista.

Mindfulness para la introspectiva

Hoy día, y aunque la técnica hunde sus raíces en el budismo, se aplica desprovista de cualquier consideración religiosa. De hecho, el mindfulness en la actualidad está relacionado con la meditación Vispassana, una vieja técnica india de meditación. Desde la década de los 70, también la psicología clínica y la psiquiatría han usado el mindfulness para el tratamiento de diversas enfermedades.

Pero, ¿en qué consiste realmente? La técnica enseña al individuo a poner atención a lo que ronda su cabeza, desde pensamientos espontáneos, emociones, fenómenos que tienen lugar en su cuerpo y que la mente registra (como el dolor) o aquello que se encuentra en su contexto y que percibe a través de los sentidos.

La clave está, precisamente, en que se trata solo de percibirlos, de tener conciencia de ellos. Pero no de entrar a valorar si se son correctos o no, no pensar en ellos desde la preocupación. En la web Meditacion-Mindfulness.com, se puede aprender más sobre ello.

Beneficios del mindfulness

Pero, ¿qué consigue con todo esto? Al practicar este tipo de meditación en la que se toma plena conciencia, se están identificando las relaciones que tienen los pensamientos con las emociones y conociendo el patrón personal de comportamiento.

Dicho de otra forma, se alcanza a conocer cómo funciona la mente desde un comprensión profunda, lo que sin duda puede ser de gran utilidad. Al tener una mente clara, es más fácil alcanzar soluciones a los problemas o, al menos, que no aparezca el exceso de preocupación.

El mindfulness se puede practicar, por ejemplo, a través de cursos específicos o de retiros. Estos últimos, organizados por entidades especializadas, invitan a disfrutar de parajes naturales, de una cocina bien elaborada y natural, de la comodidad de las habitaciones y de otros servicios adicionales, como los masajes, el senderismo y las terapias naturales.

En definitiva, es crear un ambiente idóneo para la práctica de conocer la mente a fondo.

Compartir en Google Plus

Acerca de Carlos

Deja una Respuesta

¡Sé el primero en comentar!

avatar

wpDiscuz