Meditar tumbado, recomendaciones

Meditar tumbado

Hay muchas formas de relajarnos y de llegar a un estado más tranquilo del cual solemos tener en nuestro día a día. La meditación es fundamental en la vida de las personas, incluso en la de aquellas que no consiguen hacerlo por mucho que lo intenten. Una buena forma de reencontrarnos con la meditación es meditar tumbado, algo que nos puede ayudar de forma significativa a llegar a ese estado de calma que todos buscamos de forma repetida. Al hacerlo vamos a recuperarnos, recargaremos energías y nos encontraremos mucho mejor. ¿Pero cómo lograrlo y qué nos aporta positivo para que sepamos que debemos practicar este tipo de meditación?

Meditar tumbado, fácil y recomendado

Son muchas las personas que tratan de meditar sentados y no lo consiguen. Se encuentran con que por su cabeza no pasa ese sentimiento de relajación que necesitan para llegar a un estado más calmado. Lo intentan y lo intentan, pero no hay manera. Por eso cambiar a una posición tumbados es más recomendable y resulta algo que recomiendan muchos de los grandes expertos de este sector.

Por otro lado, hay personas que dicen estar relajadas meditando cuando se quedan sentados, pero en realidad no están pasando por ese proceso de renovación y meditación. Lo que están haciendo es engañarse así mismos, hacerse creer que están meditando, cuando en realidad solo se están sugestionando sobre su supuesta meditación para pensar que sí están meditando. Pero en realidad, no lo hacen. Esto no es algo que nos deba preocupar, dado que tener ese nivel de control sobre nuestro cuerpo y propia experiencia vital es positivo, pero debemos saber que no meditábamos. Y en parte el problema posiblemente se encuentre en la posición.

Comenzar a meditar tumbados, algo que en inglés es conocido como “beditation” (la combinación del término “bed” y “meditation”, cama y meditación en inglés respectivamente), se está extendiendo entre cada vez más personas. Los incondicionales de esta forma de meditación hablan de la gran diferencia que existe entre ambos métodos y de lo beneficioso que resulta meditar mientras estamos tumbados sobre una superficie lisa y cómoda.

Para comenzar a practicar esta meditación lo único que tenemos que hacer es buscar un lugar adecuado en el cual tumbarnos, como nuestra cama, extender los dos brazos hacia los lados y dejar las palmas hacia arriba. A partir de ahí podrá desencadenarse el proceso que nos llevará a verlo todo en perspectiva de una forma alejada y beneficiosa en todos los sentidos.

Ser felices a un paso

Cuando meditemos de verdad vamos a sentirnos revitalizados, como si fuéramos otras personas, como si nos hubieran conectado a un enchufe para cargar la batería que ya se estuviera agotando. ¿Recordáis esa sensación que tenéis cuando os levantáis por las mañanas? Es una sensación muy fugaz, dado que solo dura unos segundos. Es el momento en el cual tu cuerpo es consciente de que ha descansado y de que se encuentra mucho mejor, pero tu mente todavía no ha generado esa corriente de sentimientos contradictorios, preocupaciones y aspectos a resolver. Todo ese sentimiento negativo todavía no ha llegado al cerebro y simplemente nos despertamos eufóricos, dispuestos a comernos el mundo. Poco después la realidad nos golpea y volvemos al lugar en el que nos encontramos todos los días, pero habiendo tenido unos segundos de fugacidad en los que seguro que nos hemos encontrado muy bien.

Formas de meditar

Es ese tipo de sensación y sentimiento el cual vamos a buscar obtener con la meditación tumbados. Si lo hacemos lo suficientemente bien, aunque no ocurra de inmediato, iremos acercándonos a ese día. Y cuando comencemos a notar la mejoría en nosotros podremos disfrutar de forma más controlada de ese sentimiento tan positivo que nos transmite energías beneficiosas de una manera plena.

¿Y si nos dormimos?

No pasa nada, no nos agobiemos. Hay que entender que la vida de la sociedad es cada vez más ajetreada, descansamos menos y hacemos más. Llega un momento en el cual el cansancio se va acumulando sin descanso. Lo notamos en nuestro interior y nos damos cuenta de que nos vamos cansando cada vez más. ¿Cómo evitarlo? Tenemos que descansar, eso está clarísimo. Si apreciamos que estamos muy cansados y que no tenemos otra forma de concentrarnos, lo mejor será dormir un rato. No intentemos meditar si lo que sabemos que necesitamos es dormir. Nuestros momentos de meditación es importante que sean “sagrados” o que sepamos qué necesitamos en cada momento.

Cuando hayamos descansado de forma conveniente nos podremos plantear el volver a la cama para meditar tumbado y así beneficiarnos de sus características. Hasta entonces es mejor descansar. Y no pensemos que por descansar un poco ya no vamos a estar cansados. Es posible que estemos cansados cuanto más descansemos. Todo es parte de un proceso en el que impera el objetivo de eliminar todo el cansancio que hayamos acumulado con anterioridad.

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