Meditación, un pequeño gran viaje hacia nosotros mismos

Hace unos días comentábamos en Vitadelia los resultados de un estudio que apuntaba que la meditación también sería de gran utilidad para aliviar el dolor

, además de para permanecer más serenos, equilibrados y saludables, en todos los aspectos vitales.

La meditación es un proceso difícil de explicar con palabras, aunque sí se podrán dar algunas directivas, una guía y posibles pasos, pero la experiencia debe ser personal, y será tan subjetiva como cantidad de individuos hay.

Sólo para dar una primera ayuda, debes saber que meditar se trata en parte en ser conciente de uno mismo, del ser que mora en nuestro interior, en definitiva, de nosotros mismos.

Hoy en día se vive demasiado “para afuera”, sumergidos en una marea un tanto caótica de estímulos externos, y nos olvidamos de ser concientes de nosotros, de nuestras percepciones y procesos. Y esto se paga en un mediano o largo plazo.

Una buena forma de ser más conscientes de nosotros es darnos nuestro tiempo, un espacio interior para centrarnos, y una buena alternativa es concentrándonos en nuestra propia respiración.

También hay a quienes les es útil concentrase en un pensamiento, un mantra o sonido. Otra vía sencilla pero de gran ayuda para relajarse, distender el cuerpo y mente, es realizar una relajación conciente que no consiste en más que en ir focalizando la atención en cada una de las distintas partes del cuerpo, de los pies a la cabeza, y llevando allí la conciencia, la respiración y luz (paz y amor).

Se podría también decir que meditar es buscar el equilibrio entre el cuerpo y la mente, sustraer la mente de las preocupaciones o pensamientos habituales, y colmarla de una atenta calma.

Aunque al principio podrá parecer difícil “parar la máquina”, debes confiar en ti mismo y en que con tiempo, voluntad y amor, lo lograrás.

Sólo ten presente las siguientes premisas antes de meditar: es clave que encuentres un sitio tranquilo y sin interrupciones para sumergirte en tu interior, que tengas ropa cómoda y, en lo posible, escoge una posición de sentado, puede ser en una silla con la espalda recta (sin forzar) y los pies sobre la tierra, o si puedes, en posición de medio loto (o loto). Si te recuestas, boca arriba, será mucho más probable que te quedes dormido, de aquí que no se recomiende esta posición y más si se es principiante.

Recuerda que siempre debes mantener la calma, es decir, si en un principio te cuesta focalizarte en tu respiración, y tu mente divaga hacia otro lado, sólo deberás ser conciente de ello y retornar, sin “culpa”, a tu respiración. Lo que quiero decir es que no deberás “alterarte” o sentirte mal por perder el objetivo, sólo volver lo más tranquilamente posible.

Con que empieces pequeñas meditaciones de cinco o diez minutos, estará bien si lo haces a plena conciencia, luego a medida que tu mente se vaya acostumbrando, y te vayas sintiendo más pleno y seguro, podrás extender el tiempo.

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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