Los problemas de excitación sexual en la mujer

Los problemas de excitación sexual en la mujer 1


La excitación sexual es un fenómeno neurológico, por lo que, además de estar provocada por ciertas afecciones físicas, ocurre en muchas ocasiones que es el apartado neurológico o psicológico el que causa esta afección.

El trastorno de excitación sexual se caracteriza por la ausencia de cambios fisiológicos durante la excitación sexual, como por ejemplo la lubricación vaginal, la aceleración de los latidos del corazón y la tensión muscular.

Se trata de una disfunción sexual femenina que provoca un cambio importante en su sexualidad, porque se pierde la libido, es decir, el deseo sexual. Los problemas de excitación sexual pueden estar causados por causas psicológicas como el estrés, la ansiedad, la depresión o el cansancio físico y mental.

Cómo tratar los problemas de excitación sexual

Existen muchos modos de tratar este tipo de problemas, y va a depender del grado del problema. Aunque es aconsejable visitar a un especialista: ginecólogo, sexólogo, terapeuta de parejas… existen soluciones en el mercado que son muy recomendables para recuperar el deseo sexual femenino.

Una de las soluciones pasa por suplementos naturales como es el caso de Feminil, un suplemento nutricional que alimenta la libido femenina de manera natural y ayuda a que las relaciones íntimas sean más placenteras.

Como ocurre con otras afecciones de índole sexual, el trastorno de excitación sexual femenino se puede presentar de manera diferente en cada mujer, por tanto es muy recomendable visitar a un especialista y ponerse en sus manos para recuperar el deseo sexual.

Causas que provocan el trastorno de excitación

En el apartado de causas psicológicas que pueden causar este trastorno de excitación y esa pérdida de deseo sexual destacan principalmente tres: la ansiedad, el estrés y la depresión.

La ansiedad es el factor más frecuente en las alteraciones sexuales. El acto sexual en muchas ocasiones no se disfruta por el miedo a que la pareja no se encuentre conforme o por temor al fracaso orgásmico, esto genera tensión y dispara ese trastorno de excitación.

El estrés es otra causa bastante común. Durante el sexo, los problemas o las dificultades que se atraviesan en el día a día generan un estrés importante que aumenta las posibilidades de padecer esta afección.

Por último, la depresión también es una causa muy habitual. La depresión hace que la vida sexual pase a un segundo plano y que el deseo sexual se reduzca de manera importante.

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