Los malos hábitos modernos y las enfermedades crónicas, una estrecha relación

Las enfermedades crónicas siguen estando a la orden del día: en el panorama mundial, estas patologías son el mayor problema sanitario, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, y han desplazado a las de origen infeccioso, llamadas por la OMS como comunicables.

Ahora, las enfermedades llamadas “no comunicables“, o crónicas, son las que causan el mayor porcentaje de mortalidad en el mundo, según se ha destacado desde la misma Organización de las Naciones Unidas que hace poco más de una año convocó una reunión global para sentar las bases para reducir en un 25 por ciento la mortalidad de las enfermedades crónicas, de aquí al 2025.

Al respecto, The Lancet ha publicado una serie de artículos sobre estas patologías, de análisis profundo, que puede considerarse uno de los más amplios al respecto. Aquí se ha destacado, por caso, el impacto de cuatro componentes de la vida diaria, bautizados como ‘unhealthy comodities‘ que minan la salud general de la población mundial.

Estos comodities, o mercancías, se pueden adquirir, precisamente, en cualquier fácilmente en cualquier supermercado -de aquí su denominación-, llevan por detrás grandes campañas de marketing y pertenecen a grandes empresas multinacionales.

Se llaman: tabaco, alcohol, comida procesada y bebidas. El uso y abuso de estos comodities conllevan un gran riesgo para la salud. Estos hábitos dañinos, en compañía de una vida sedentaria, forman el combo perfecto para minar la salud de mediano a largo plazo. El resultado suelen ser las enfermedades crónicas.

Ante esta realidad, la mayoría de los especialistas considera utópico el reducir la mortalidad de las enfermedades no comunicables en un 25 por ciento para dentro de 12 años, como se acordó en el seno de la ONU.

De todos modos, se ha celebrado el avance que ha habido, por ejemplo, en la regulación en la venta y consumo de tabaco, lo que ha ayudado a reducir el número de fumadores en algunas partes del mundo. En este sentido, se destacó, son los gobiernos los que tienen la responsabilidad y el poder para proteger la salud de sus ciudadanos.

Pero, para ello, deben contar con la reglamentación necesaria, y la educación y difusión de la información sobre medidas de prevención y sobre hábitos de vida saludables.

 

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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