Las grasas, algunas consideraciones básicas

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El tema de las grasas y la dieta es un asunto que ha dado que hablar desde siempre, uno está acostumbrado a escuchar que las grasas son malas, que hay que limitar al máximo su ingesta, entre otras varias afirmaciones rotundas.

Lo cierto es que si hay que moderar su consumo, pero no suprimirlo: las grasas es otro de los nutrientes necesarios para vivir, el organismo las necesita, en su justa medida, claro. Sin embargo, el punto más importante reside no tanto en la cantidad, sino también, y sobre todo, en la calidad.

Como decía las grasas son necesarias, en principio, por el simple hecho que tú mismo cuerpo está parcialmente hecho de grasas: y no me refiero a las acumuladas -en caso de que tengas grandes depósitos- sino a las constitutivas. Por ejemplo, para que te hagas una idea, uno de tus órganos esenciales, el cerebro, está compuesto por un 60 por ciento de grasas.

¿Quieres saber más? el 60 de la energía que utiliza tu corazón para bombear la sangre por todo tu sistema también proviene de los lípidos. ¿Tus nervios? también están recubiertos por grasas.

Entonces, como se dijo, el punto está también en saber que hay distintos tipos de grasas, en realidad, tres:

-Las grasas saturadas.

-Las monoinsaturadas.

-Las poliinsaturadas. Dentro de esta categoría se incluye a los tan mentados ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6.

De aquí se desprende la pregunta que todos se hacen y que está relacionada con la sugerencia que se efectuó precedentemente: ¿cuáles son las “malas” o más perjudiciales para la salud? ¿las saturadas, las mono o poliinsaturadas? Pues, a decir verdad, ninguna de las tres, sino la que surge de un proceso artificial que se lo conoce como hidrogenación: las grasas trans.

Las grasas poliinsaturadas son las más frágiles, por lo que no es recomendable utilizarlas para cocinar, en cambio, escoge las saturadas o monoinsaturadas.

El tipo de grasas más saludables son las provenientes de fuentes vegetales directamente, esto es, las poliinsaturadas –de hecho, reducen el nivel de colesterol-. Bien, ¿donde hallarlas entonces? En las semillas de lino, de girasol, en los aceites vegetales puros, en la margarina.

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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