La sal, qué provoca su exceso

La sal: potencial antimicrobiana 1

Mucho se habla de la sal y de la importancia de consumirla con moderación para prevenir la hipertensión y otros trastornos de salud relacionados. Si bien la sal, el sodio en específico, es necesario para algunas funciones vitales, como todo, debe ser en su justa medida para evitar problemas en el futuro.

Es decir, la cuestión no pasa por no consumir sal, sino por hacerlo en la proporción adecuada, ya que de lo contrario se aumenta considerablemente el riesgo de sufrir una serie de trastornos: hipertensión o tensión arterial elevada, problemas renales como insuficiencia o cálculos renales, hinchazón y retención de líquidos, caída del cabello, arterosclerosis, manchas en la piel e irritación en los intestinos, entre otros.

¿Por qué sucede que cuanto más sal le ponemos a la comida, más queremos seguir haciéndolo con el tiempo? resulta que la sal yodada (la comercial) ya quemando las papilas gustativas y cada vez se siente menos el salado en los alimentos. Algo similar ocurre con los edulcorantes artificiales en muchos dulces.

No hay que olvidar tampoco que la comida procesada, la que compramos en los supermercados ya hecha y empaquetada, viene de por sí con una alta cantidad de sal, si a ello encima le sumamos más, el resultado puede ser nefasto para nuestra salud.

Nuestros riñones tienen la capacidad de eliminar hasta 5 gramos de sodio por día a través de la orina (para ello se necesita beber dos litros de agua diarios). Si se eleva este nivel de sal en la dieta, se va acumulando en el cuerpo y eso ocasiona los problemas: básicamente, la retención de líquidos en tejidos y órganos.

En primer lugar, los edemas aparecen cuando el riñón ya agotó su capacidad para excretar la sal y los líquidos. El resto queda alojado en diversas partes del cuerpo, provocando, entre otras cosas, hinchazón y sobrepeso.

Otro de los síntomas del exceso de sal en el cuerpo es la resequedad en los ojos, la piel y las mucosas (ojos, nariz, etc). Aparecen las arrugas, la sensación de acartonamiento, irritación ocular, la piel empieza como a descascararse, etc. No por nada en las antiguas civilizaciones (Antiguo Egipto) para embalsamar los cuerpos se empleaba mucha sal, por su capacidad para secar los líquidos.

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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