La pérdida de un ser querido, el estrés y un mayor riesgo cardiovascular

Perder un ser querido es una situación altamente estresante, una de las que más dolor y depresión causan, que daña tanto a nivel físico como, y en especial, emocional. Pero aún más, según un reciente estudio realizado por la Universidad de Harvard, la muerte de un ser cercano puede incluso ser posible desencadenante para un ataque cardiaco.

Según se publicó en la última edición de Circulation, el equipo de investigación realizó un seguimiento de 1.985 personas durante seis meses, quienes habían tenido un episodio de estas características entre 1989 y 1994, y a quienes se les solicitó respondieran una serie de cuestionarios para conocer sobre las circunstancias del ataque -en especial, se quiso averiguar sobre la existencia de una perdida reciente de un ser querido-.

Al finalizar el seguimiento, se observó que unos 279 de estos participantes habían reconocido haberse visto afectados por la muerte de una persona querida y, aún más, unos 19 indicaron que sufrieron el ataque cardiaco en las primeras  24 horas de haberse enterado del fallecimiento.

Si bien todavía es necesario realizar más pruebas para realmente corroborar dicha relación, según el doctor Murray Mittleman, encargado de dirigir la investigación, la muerte de un ser querido incita la aparición del estrés psicológico, angustia y desazón, todas ellas sensaciones que alteran profundamente al organismo. A nivel físico, estas emociones pueden provocar un aumento de la presión arterial y, en consecuencia, propiciar la aparición de un ataque cardíaco.

Además, según explicó el especialista, cuando alguien está en duelo, con frecuencia ignora sus propias necesidades: no duermen bien, ni se alimentan correctamente, ya que pierden el apetito y desarrollan cambios bruscos en el metabolismo, todos factores que aumentan notablemente el riesgo cardiaco.

Igualmente, aquellas personas que están bajo tratamiento médico, suelen descuidar su medicación, lo que exacerba el problema. “Cuando un individuo está en duelo, con frecuencia ignora sus propias necesidades y quizás no cumpla tan bien con los medicamentos, quizás no cuide tan bien de sí mismo“, advirtió textualmente Mittleman.

De todos modos, el especialista quiso matizar que, en realidad, este factor es de los menos probables, y el menor si se lo compara con otros, “por lo que el riesgo de padecer un infarto generado por la pena a lo largo de la vida es extremadamente bajo“.

Igualmente, “parece justificable proporcionar apoyo social y medidas preventivas que ayuden a mitigar los posibles riesgos entre los individuos que experimentan la pérdida de una persona significativa”.

Vía Doctorweb

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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