La lumbalgia, una afección común

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La lumbalgia se caracteriza por un dolor en la parte inferior de la espalda que puede emanar de los músculos, las articulaciones o ligamentos, pero que no se debe a una lesión grave, es decir, no es consecuencia ni de traumatismos, fracturas o enfermedades.

Los dolores lumbares son padecidos por gran cantidad de personas y, aunque se hayan realizado gran cantidad de estudios e investigaciones para conocer su naturaleza y cuáles son los tratamientos adecuados, aún no hay unanimidad absoluta sobre cuál es el mejor y más efectivo.

Por este motivo, un comité de expertos europeos se ha reunido para analizar todos los últimos hallazgos sobre el tema y conformado lo que se conoce como Programa Europeo COST B13, el cual reúne los consejos y las terapias más utilizadas.

Así, dentro de las recomendaciones recogidas por los especialistas se incluyó la de no abusar del reposo, sino que por el contrario “para acelerar la recuperación y reducir el riesgo de que se repita en el futuro, es importante que el paciente evite el reposo en cama y mantenga el mayor grado de actividad física que el dolor le permita“.

Como máximo, estas guías aconsejan unas 48 horas en cama en caso de que el dolor impida a la persona adoptar otra postura. Además, los expertos recordaron que, por lo general, una lumbalgia aguda tiene un buen pronóstico y suele desaparecer por sí sola.

En un mismo tono, se recomienda que el paciente se mantenga lo más activo posible, tanto lo que sus molestias le permitan. Aunque en el momento más crítico de la lumbalgia, no se recomienda un ejercicio intenso, sí se aconseja que el paciente procure moverse lo más que pueda.

En cuanto a los medicamentos contra el dolor, desde paracetamol, antiinflamatorios o mirrelajantes, los especialistas recogieron que en caso de optarse por un tratamiento farmacológico, éste no debe prolongarse por más de tres meses, sea una lumbalgia aguada o un caso crónico.

Si se trata de un caso crónico, también es posible recurrir a la ayuda de un antidepresivo clásico (tricíclicos y tetracíclicos), recogieron los autores en el documento.

Así también, y en aquéllas ocasiones en que después de dos semanas de fármacos la persona sigue con las molestias, también puede optarse por un tratamiento llamado neurorreflejoterapia, que consiste en la colocación temporal y superficial de unas grapas quirúrgicas que estimulan las fibras nerviosas de la piel relacionadas con los nervios implicados en el dolor, la inflamación y la contractura muscular.

En las lumbalgias que se extienden en el tiempo, también se recomienda al paciente acudir a una “escuela de la espalda“, es decir, a esos centros en donde se les instruye para manejar de forma activa su problema (mediante actividad física y correcciones posturales).

Finalmente, y en casos crónicos y extremos, que ya hayan probado con todos los tratamientos previos, y sin embargo, aún sigan con las molestias intensas, los especialistas recordaron que podrá recurrirse, pero sólo como “última opción terapéutica” a la neuroestimulación eléctrica percutánea.

En esta técnica se utilizan agujas similares a las de la acupuntura que se sitúan en los tejidos blandos para administra un estímulo eléctrico en nervios periféricos superficiales. Sin embargo, los médicos sólo lo dejan para casos intensos ya que tiene posibles efectos secundarios no deseados como sangrados o infecciones. Además, destacaron que sólo debe realizarse “exclusivamente por profesionales bien entrenados y experimentados”.

Vía Elmundo.es

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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