La importancia de la flora intestinal

La importancia de la flora intestinal 1


El intestino humano es el hábitat natural en el que convive una amplia comunidad de microorganismos que conforman lo que se conoce como flora intestinal. La mayor parte de esta comunidad la forman bacterias, y su número es sorprendente, unos 100 billones de bacterias de unas 500 a 1.000 especies distintas.

La flora intestinal es adquiere por el ser humano tras su nacimiento. Esto es, el ser humano nace estéril y a partir de ese momento comienza a interactuar con el medio y a adquirir estos microorganismos que anidan y proliferan a lo largo del aparato digestivo.

Esta comunidad de seres vivos es exclusiva para cada ser humano, y de ella forman parte bacterias que son nocivas para el estado de la salud, otras son neutras y muchas otras son positivas para nuestra salud: efecto barrera frente a agentes patógenos, síntesis y producción de vitaminas, funciones inmunoprotectoras o absorción de minerales.

¿Cómo cuidar la flora intestinal?

La Fundación Española del Aparato Digestivo recomienda reducir el consumo de alimentos ricos en grasa animal, fritos y picantes, así como moderar la infesta del café y evitar el tabaco y el alcohol como hábitos a evitar en el día a día para proteger y regenerar la flora intestinal. Así mismo, el uso de laxantes, el estrés, el sedentarismo y el exceso de peso, pueden dañar esta comunidad.

Estos son las pautas a evitar, en cuanto a aquellas prácticas recomendadas están las de beber mucha agua al día, hacer cinco comidas y llevar una dieta sana y equilibrada (frutas, legumbres, frutos secos, verduras), incorporar alimentos prebióticos y probióticos y realizar actividad física de manera regular.

Los alimentos prebióticos y probióticos

A menudo se confunden estos dos términos. Cuando se habla de alimentos prebióticos se hace referencia a ingredientes que no son digeribles, como la fibra, pero que al ser ingeridos estimulan la actividad y el crecimiento de parte de la flora bacteriana.

Muchas frutas y verduras son prebióticas. Un ejemplo de componente prebiótico es la inulina, presente en plátanos, alcachofas o espárragos. La inulina es un tipo de fibra que estimula el crecimiento de la flora bacteriana.

Los alimentos probióticos son aquellos que incorporan microorganismos vivos y son introducidos en el organismo a través de la alimentación. Están presentes en el yogur y los fermentos lácticos, lo más común, aunque es también posible encontrar probióticos en otros alimentos como el chucrut (col fermentada, miso o encurtidos).

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