La felicidad, un estado interior

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La “felicidad“, tema quizá filosófico, y de búsqueda y debate ancestral. Seguramente se podrá decir miles de cosas sobre la felicidad, sobre qué es, o sobre cómo hallarla, y habrá tantos puntos de vista y apreciaciones como estados internos posibles, como “felicidades subjetivas”.

En lo personal, considero (y creo que coincidirás) que la felicidad sólo puede ser buscada en el interior de cada uno: podrás tener millones de euros, propiedades por el mundo, viajes y todo lo que se te ocurra, pero si no tienes la paz, el goce y la fortaleza interna, todo lo material no bastará.

La serenidad es un elemento vital para ser feliz, y la felicidad reside en el interior: es más bien un estado y una forma de experimentar el mundo y los sucesos, de cómo enfrentarlos, solucionarlos y aprender de ellos.

Para tener serenidad interior debemos aprender a “domar” nuestra propia mente, y tener una mente sana y equilibrada requiere, en primer lugar, de la voluntad de transformarla, y, por ende, de transformarnos.

¿Qué puede entenderse por una mente sana? Una mente equilibrada será aquélla que nos permita tener las “herramientas” necesarias para afrontar, en cada momento de nuestras vidas, los acontecimientos que se presentan con éxito.

Para ello, será necesario primero identificar en nuestro interior las condiciones que nos permiten hacerlo de forma serena, y que nos reporten bienestar (y, por el contrario, reparar en los factores internos que nos lleven a destruir ése estado de bienestar).

Para conseguirlo, es crucial estar muy “atentos” con nosotros mismos, y ahondar en nuestras profundidades, a través de un trabajo de auto exploración y concienciación, para poder después cultivar los estados mentales que favorecen nuestra plenitud y eliminar las sensaciones y pensamientos destructivos.

Esto se consigue mediante un “ojo interno” constante, con la ayuda de determinadas técnicas de control mental, y con la conciencia plena de vivir en el momento presente el mayor tiempo posible.

Ya iremos profundizando al respecto, sólo recuerda que, como todo, requerirás de tiempo, constancia y de paciencia: poco a poco es como mejor se avanza.

Finalmente, te comparto esta frase, muy ilustrativa al respecto: “trata a alguien como lo que es, y seguirá siendo quien es, trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser”.

Vía Zitre

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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