Investigación relaciona el sueño con un mejor procesamiento de las emociones

El soñar es más que un acto involuntario de nuestro cerebro o sistema nervioso, ya que además de ser necesario para la regeneración del organismo, también mejoraría nuestra salud emocional. Así lo asegura un equipo de investigadores de la Universidad de Berkeley (California – Estados Unidos) que publicaron los resultados de su último estudio en la revista especializada Current Biology.

Según explicaron los autores, liderados por Matthew Walker, profesor asociado de Psicología y Neurociencia, “cuando se entra en la fase REM del sueño también se entra en una especie de terapia, un bálsamo que elimina, por lo menos va atenuando, los recuerdos dolorosos del día anterior“.

Vale recordar que la fase REM (rapid eye movement) es una de las etapas en las que se divide el sueño y que se caracteriza por el movimiento rápido de los ojos -de aquí su nombre- y porque la actividad cerebral es semejante a la de la vigilia, y ello aunque sea el momento de mayor relajación física.

A estas características habría que agregar algunas más, según los investigadores: es en esta fase donde la química que genera el estrés de las experiencias emocionales del día se va disipando a medida que el cerebro las procesa, por lo que los problemas y la fuerza emocional que implican se atenúan.

Los humanos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, pero no hay consenso científico sobre la función del sueño“, dijo al respecot Walker, “sin embargo, hemos comprobado que esta fase del sueño ayuda a atenuar las emociones, además de reafirmarnos en su importancia para la memoria, el aprendizaje y la regulación del humor“, añadió.

Los investigadores trabajaron sobre 35 adultos jóvenes y sanos que dividieron en dos grupos: si bien todos ellos veían unas 150 imágenes emocionales dos veces al día -cada 12 horas- mientras un escáner de resonancia magnética medía su actividad cerebral, a uno de estos grupos se le pidió que se mantuviera despierto durante ambas sesiones mientras que al otro se le solicitó que durmiera entremedio.

Así los investigadores encontraron que los miembros del segundo grupo observaba una “drástica reducción” en la actividad de la amígdala cerebral, una serie de núcleos neuronales que procesan las emociones, permitiendo de esta manera que el cerebro se comportase de manera “más racional” en sus reacciones emocionales.

Al mismo tiempo, se aprovecharon las siestas que hacían para medir sus actividades eléctricas cerebrales: se observó que durante el sueño REM, ciertos patrones de actividad eléctrica se reducían, lo que aminoraba las reacciones emocionales.

Durante esta fase del sueño, se produce un fuerte descenso de los niveles de norepinefrina, una sustancia química del cerebro que se asocia con el estrés“, argumentó Walker.

“Si contamos con una persona sana, que no haya sufrido ningún trauma y pueda dormir con normalidad, y la reducción de esta sustancia tenemos la explicación de por qué nos podemos despertar al día siguiente con una sensación atenuada de nuestras emociones respecto al día anterior“, concluyó.

Vía Elmundo.es

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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