Infartos asintomáticos: información para evitar riesgos

Corazón con infarto asintomático

Aunque haya otras enfermedades que causen muerte y tragedia en el mundo entero, los infartos asintomáticos y los infartos en general siguen estando en lo más alto del ranking en cuanto a enfermedades de alta mortalidad. Las estadísticas desvelan que a lo largo de un año se pueden producir un 30% de todas las muertes del planeta debido a este problema de salud. Y más especialmente, de este porcentaje total la mitad de los infartos que se producen son asintomáticos. En realidad, aunque se crea lo contrario, estos infartos son aún más peligrosos que los clásicos en los que se siente un dolor punzante en el pecho. Los infartos asintomáticos no dan muestras de que están ocurriendo y en ocasiones los pacientes desconocen que les está ocurriendo, lo que lleva a que no se les proporcione una solución, problema que puede acabar derivando en el fallecimiento.

Infartos asintomáticos, el asesino silencioso

Este tipo de infarto también recibe el nombre de infarto silencioso, porque como explicamos no tiene los signos característicos de que está produciéndose. Las personas que sienten que sufren un infarto, se complique o no, saben que tienen que buscar síntomas característicos de esta afección. Por ejemplo, el dolor de pecho que ya hemos mencionado, así como sudores fríos a través del cuerpo o problemas para respirar de una manera normal. Si notamos estos síntomas sabemos que estamos sufriendo un infarto de miocardio y actuamos en consecuencia. Pero como indicamos, hay muchas ocasiones en las que es un infarto de tipo asintomático y por ello no vamos a notar nada. La falta de sintomatología produce que no pongamos remedio y lo próximo que puede ocurrir es un infarto más fuerte que acabe con nuestra vida, sea asintomático o normal.

Un problema a largo plazo

Lo más problemático es que los últimos estudios han desvelado que sufrir un infarto silente es motivo para notar cómo la salud empeora de forma significativa. Al tiempo que se produce un deterioro en el organismo también aumentan las posibilidades de fallecer de distintas formas. En un estudio que recientemente han realizado en el Wake Forest Baptist Health de Estados Unidos, un 34% de las personas que sufrieron un infarto asintomático aumentaron los riesgos que tenían de fallecer, no necesariamente por una causa relacionada con el corazón. En relación a este órgano sí se registraron tres veces más muertes entre las personas que habían tenido un ataque al corazón silencioso con anterioridad. Por ello se puede ver que sufrir un infarto como este es un claro motivo para cuidarse más y prestar atención a nuestro organismo.

Entre los descubrimientos del estudio se ha llegado a la conclusión de que este tipo de infartos se producen más entre los hombres, aunque son más mortales en el sexo opuesto. El plan de los investigadores es continuar adelante con este estudio a fin de descubrir nuevos datos que permitan poner control a este tipo de infarto. Por ahora no hay conclusiones definitivas sobre si hay un grupo de población étnica con mayor volumen de riesgo, dado que la media de participantes en el estudio no ha ayudado a ello, pero por ahora parece que las condiciones son idénticas en todos los casos.

Pautas para evitar riesgos

Hoy no es el momento para daros consejos sobre cómo tener una vida sana, puesto que ya sabéis que de eso hemos hablado largo y tendido en otros artículos. Lo que sí queremos plantear es una duda frecuente que es posible que vosotros también tengáis. ¿Qué hacer después de sufrir un infarto silencioso? El primer problema será saber que lo hemos sufrido. De esto es algo de lo que puede hablar nuestro corazón si nos hacemos una prueba médica como un electrocardiograma. Esto permitirá ver a los especialistas que hemos sufrido ese tipo de infarto y que nos encontramos en claro riesgo, por lo que deberíamos disponer de un apoyo de salud y una atención médica exhaustiva para poder actuar al respecto.

De detectarse que se ha producido un infarto silente los especialistas trabajarán de una forma similar a la que se utilizaría con un infarto de miocardio clásico. No se le puede restar importancia por mucho que no hayamos sentido los síntomas o porque creamos que nos encontramos a la perfección. Habrá que controlar la afección y estar atentos para que no se repita este tipo de infarto. Año tras año los infartos y las enfermedades cardiovasculares acaban con la vida de millones de personas (una media de 17 millones al año), así que tenemos que ser muy conscientes del peligro al que nos enfrentamos.

A cierta edad y bajo unas condiciones de trabajo específicas siempre tenemos que ser conscientes de que necesitamos pasar por revisiones médicas anualmente y en ellas no estaría de más que incluyéramos el mencionado electrocardiograma. Así podremos luchar contra los infartos asintomáticos y no dejar que ellos ganen la batalla.

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