Índice glicémico: información de errores y limitaciones

Azúcar en el índice glicémico

A lo largo de nuestra vida hay algunos aspectos de la salud que nos gusta conocer, mientras que otros los evitamos por todos los medios posibles (como si eso evitara que tuviéramos algunas enfermedades). La comida es un factor que nos gusta tener controlado. Nos encanta saber qué es lo que comemos y cómo nos afecta en el día a día. Hay algunos alimentos e ingredientes que valoramos de manera especial, como puede ser el azúcar, de la cual siempre nos gusta saber qué cantidad ingerimos. Para determinar esto de una forma más adecuada en el año 1981 se llevó a cabo la creación del índice glicémico. Su autor fue el conocido David J. Jenkins, que desde la Universidad de Toronto, Canadá, ayudó al mundo con su descubrimiento.

Desde entonces los expertos han utilizado este sistema para ayudar a las personas. Pero aún así, hay dudas sobre si se trata de un sistema infalible o si de forma habitual no se está interpretando de una manera adecuada.

El proceso se ocupa de realizar una cuantificación de la cantidad de glucemia que se encuentra en el organismo después de consumir un alimento específico. Se analizan los carbohidratos que había en el alimento, así como una serie de parámetros adicionales, como la cantidad de tiempo que tardamos en realizar la digestión y la velocidad con la cual nuestro organismo realiza la absorción. Conocer estos resultados puede ayudar a muchas personas que necesitan tener controlado ciertos niveles de ingesta, como los diabéticos. A los deportistas también les viene muy bien, además de a las personas que están planteándose adoptar una dieta para adelgazar o engordar en base a la glucemia.

La glucemia, porsu parte, es el nivel de glucosa que tenemos en la sangre. Aunque se comete el error de denominarlo como el azúcar que hay en la sangre, es más correcto denominarlo simplemente “glucosa”. ¿Y cuál es la cantidad normal? La base que tenemos en cuenta dicta que las personas que están en ayunas tienen un gramo de glucosa por cada uno de los litros de sangre que tienen en su cuerpo.

La prueba del índice glucémico se realiza en ayunas, salvo por la ingesta por la mañana de un único alimento con carbohidratos tal y como hemos mencionado antes. Este alimento tiene exactamente 50 gramos de carbohidratos, ayudando así a realizar el estudio con eficacia. Los resultados que se obtienen se van comprobando no solo una vez, sino en bloques de alrededor 180 minutos. A posteriori se comparan los datos con un índice general arbitrario de 100. De este estudio el cociente que se destapa de las curvas llega a proporcionar el dato correspondiente al índice glucémico.

El índice glicémico y sus limitaciones

Pero como mencionábamos antes, esta prueba, aunque lleve usándose durante décadas, no es determinante. El principal motivo es que tiene algunos problemas. La principal duda, lo que no convence a los expertos, es que si la prueba se hace en ayunas y con un solo alimento, no puede servir de referencia teniendo en cuenta que a lo largo de la vida comemos muchas otras cosas. Puede dar un dato específico y otro día, con un alimento distinto, producir un resultado diferente. No hay que olvidar que los carbohidratos no solo varían dependiendo del alimentos, sino también del estado en el que se encuentra o de si ha sido cocinado. Por lo tanto, el parámetro no resulta muy convincente para alcanzar el resultado sobre el índice glucémico de nuestra sangre.

También hay otras cuestiones a tener en cuenta. Por ejemplo, que el pan blanco tiene unos índices glucémicos más elevados de lo habitual en comparación a otros alimentos. Pero el resultado se modifica si lo acompañamos con otros alimentos y productos comestibles. Así que si solo esto ya afecta a la absorción de los hidratos, podemos ver que no hay un sistema claro que nos pueda ayudar a que el control del índice glucémico pueda ser regulado de forma adecuada. Todo cambia dependiendo del cocinado, del acompañamiento y de más factores que derivan en que no exista un único camino a seguir.

Comida sana para el índice glicémico

Errores de interpretación

Al margen de esto, la prueba del índice glicémico lleva a que nos encontremos con otros problemas y errores de comprensión. Uno de ellos es que lleguemos a creer que aquellos alimentos que tienen un IG demasiado alto nos hacen engordar y que los destacan por ser bajos nos hacen adelgazar. Pero simplificar la información a este patrón es un error, principalmente porque no estamos teniendo en cuenta cuáles son los alimentos que afectan a la glucosa que hay en la sangre. Dicho de otra manera, no podemos someternos a los valores del IG para llevar a cabo una dieta en condiciones.  Podemos tener estos resultados en cuenta, pero que nunca superen a la importancia que le damos a mantener una dieta estable y equilibrada.

En otros casos el índice glicémico no se analiza ni se entiende como debe ser. Hay profesionales que deducen su aplicación con sus propias ideas y otros que no tienen claro qué representa cada factor. Por ejemplo, un caso preocupante es aquel por el cual hay especialistas que creen que el índice glucémico tiene un solo objetivo: medir el tiempo por el cual se absorbe un glúcido. Pero se equivocan de manera estrepitosa, puesto que los valores que proporciona esta prueba lo que hacen es determinar la cantidad de glucosa que se absorbe y no el otro dato.

Por eso es fundamental que nos tomemos el índice glicémico muy en serio y que tengamos cuidado con la forma en la cual lo aplicamos. Si nos encontramos con algún especialista que no lo aplica con efectividad, quizá nos interese ser cautos antes de seguir sus consejos a rajatabla.

Compartir en Google Plus

Acerca de Flor Milano

Deja una Respuesta

¡Sé el primero en comentar!

avatar

wpDiscuz