Hidratación, mitos de los que estar informado

Hidratación y sus mitos

La hidratación no se libra de tener una fuerte cantidad de mitos a su alrededor. Vivimos con ellos y nos hemos acostumbrado a que estén entre nosotros, aunque algunos pueden dar lugar a pensamientos equivocados que es recomendable reducir por la vía sana. Nos consideramos cazadores de mitos de la salud y estamos preparados para explorar cada uno de ellos. Sobre la hidratación se dicen muchas cosas, algunas reales y otras no tan ciertas que deberíamos tomarnos con mucho cuidado si no queremos ser víctimas de comportamientos poco saludables. ¿Os animáis a descubrir los principales mitos?

Hidratación, el mito de la necesidad de agua

Aquí hay algo que falla. Si en la antigüedad nunca veíamos a personas que estaban constantemente dependiendo de una botella de agua, ¿por qué ahora creemos que vamos a deshidratarnos si no lo hacemos? Es un mito, como cualquier otro, aunque tenga parte de razón. De forma indudable, antes no pasaba. Pero la hidratación siempre ha sido algo que ha dependido mucho de tener una buena alimentación. Los alimentos nos aportan una buena parte del agua que necesitamos para encontrarnos con un buen estado de salud, así que solo tenemos que reforzar en nuestra dieta aquellos que nos pueden echar una mano. Es el caso del pepino, la coliflor, las fresas y las espinacas, que disponen en todos los casos de más de un 90% de agua.

Si combinamos este tipo de alimentos, así como otras frutas y verduras, con agua líquida que tomaremos bebiendo cuando tengamos sed, no habrá nada que nos lleve a estar deshidratados. Por lo tanto, sí, es un mito que tengamos que estar todo el día con la botella de agua como locos para tener una buena hidratación. Solo hay que saber tener un buen patrón de conducta frente a la necesidad de proporcionarle agua a nuestro organismo.

Confundir el hambre con la sed

Hay muchas personas que tienen un grave problema aunque parezca algo obvio: no saben diferenciar la sed del hambre y viceversa. Es común escuchar una forma de pensar que dice que si tenemos sed lo que ocurrirá es que comeremos más, especialmente snacks para quitarnos la sed y el hambre a la vez. Pero todo es fruto dela confusión. A veces se confunden las dos necesidades y actuamos por impulso cuando debemos tranquilizarnos y escuchar a nuestro cuerpo para ver qué es lo que quiere exactamente. ¿Es hambre o sed? Cuando tenemos sed y lo que necesitamos es un buen vaso de agua, nuestro cuerpo no nos va a pedir snacks. En realidad, es todo lo contrario. Cuando solo tengáis sed notaréis que tendréis menos hambre. Siempre es bueno que nos escuchemos a nosotros mismos para no confundir conceptos y recordar que a veces comer nos puede dar aún más sed.

Hidratación con agua

Si tienes sed es que no te has hidratado bien

Este es un gran error y un mito muy extendido. Se piensa que si hemos llegado a tener sed es porque ya nos hemos deshidratado. Pero por supuesto que no es verdad. Tener sed es lo más normal del mundo. Se trata de un mecanismo inteligente que tiene nuestro cuerpo para evitar que nos encontremos en una situación peor. Lo que hacemos, en esos casos, es beber agua para quitar la sed. Si no hemos tardado en exceso en hacerlo no habrá ningún problema, puesto que volveremos a estar bien hidratados. Si esperamos demasiado sí que es posible que suframos los primeros síntomas de la deshidratación, como dolor de cabeza y mareos.

Además, cuando tengamos sed no pensemos que es bueno beberse 2 litros seguidos. Todo en exceso es malo, hasta el agua. Nuestro estómago tiene unos niveles de tolerancia que hay que respetar o acabaremos empachados de agua y con un serio dolor de tripa. Nunca pensaríais que hay personas que han caído gravemente enfermas debido a que han abusado de beber agua de forma continuada.

Si bebes no comes y adelgazas

Todo es relativo una vez más. La creencia de que cuando tenemos hambre solo tenemos que beber agua para llenar el estómago es frecuente. ¿Sabéis cuál es el problema? Que el agua abandona el estómago con rapidez, así que la sensación de satisfacción va a duraros más bien poco. Después volveréis a tener el mismo hambre que antes o incluso más debido al movimiento que le habéis sometido. No podemos pretender engañar al cuerpo ¿verdad? Lo que sí dicen los expertos es que el poder de la mente es fuerte, así que si nos creemos que el agua nos quita el hambre posiblemente terminará funcionando. La sugestión puede ser más eficiente de lo que podamos imaginar.

Pero no bebamos en exceso por todo lo que decíamos antes, dado que nos arriesgamos a sufrir sobrehidratación. Lo mismo os decimos cuando estéis en el gimnasio haciendo ejercicio. Mientras sudáis no os vais a quedar deshidratados, no es necesario que deis un trago de agua cada cinco minutos. Podéis esperar a terminar la actividad y entonces reponer líquidos en la medida necesaria para equilibrar vuestro organismo y proteger la hidratación.

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