Hacer zumba, consejos antes de la primera clase

Hacer zumba en el gimnasio

Cualquier momento del año es bueno para que hagamos deporte y en especial si se trata de una práctica tan sana como el zumba. Este tipo de práctica lleva años extendiéndose y después de algunas idas y venidas nos da la sensación de que se ha estabilizado. Hacer zumba es normal entre todo tipo de personas, aunque ya no es una tendencia que todo el mundo practique como pasó en la época en la cual se introdujo en nuestro país. Esto no impide que continúen abriendo escuelas de zumba y gimnasios donde se convierte en el tema principal. Hoy, como sabemos que quizá estéis pensando en empezar con ello, os daremos algunos consejos para antes de la primera clase.

Hacer zumba, lo básico

Sudar es lo que más vais a hacer además de divertiros. Incluso si eres una habitual del gimnasio y estás acostumbrada a pasar horas corriendo en la cinta, cuando comiences con el zumba alucinarás de la cantidad de sudor que emana tu cuerpo. Quizá hasta te preocupes, pero no lo hagas, porque esto es lo más normal del mundo. Eso sí, debido a las grandes cantidades de sudor que vas a expulsar es conveniente que lleves dos cosas junto a ti en todo momento. La primera de ellas es una botellita de agua, porque la vas a necesitar. La segunda se trata de tu toalla personal, con la que evitarás acabar tan sudada que te sientas incómoda.

El zumbo es para todos

Tenéis que daros cuenta desde la primera clase de zumba que esta práctica de fitness es para todo el mundo. Y eso implica que a tu lado tendrás a una atleta preparada para participar en los maratones más complejos, pero también a una señora que ya ha cumplido cierta edad. O quizá tengas cerca a una jovencita que está comenzando en eso de ponerse en forma para no dejar que la figura se le acabe torciendo desde la juventud. La cuestión es que no hay límites ni diferencias para practicar este deporte. Todo el mundo puede hacerlo. Algunas personas lo harán con más soltura, otras sudarán menos y también habrá quien no necesite hacer descansos entre cada una de las canciones. Pero eso no debería ser algo que nos preocupase, sino que nos tendría que ayudar a ver que el mundo del zumba es maravilloso por la capacidad que tiene de unirnos a todos. Es bueno que nosotros hagamos lo que creamos que podemos hacer y quizá poco a poco vayamos subiendo nuestro nivel y destreza.

Elige un buen calzado

Puede no parecerlo pero el calzado es mucho más importante de lo que pueda parecer para practicar zumba. Si una misma marca de zapatillas vende hasta cinco o seis tipos de ellas con distinta suela, os podéis imaginar que es porque existe un motivo de peso para elegir el más conveniente en cada momento. El zumba, por ejemplo, no es tan cómodo ni recomendable como podamos creer si lo hacemos con zapatillas deportivas. De no saber qué zapatillas elegir entre las que tenemos en casa deberemos evitar las de running y apostar por las que tengan una suela fina. Y si nos convertimos en unas maestras del zumba siempre podemos comprarnos unas zapatillas más apropiadas, como las que se usan para clases de baile.

Aprender y mejorar

Ya sabéis cómo son las clases de zumba: tenemos a la monitora y luego está el gran grupo de personas que imitan sus movimientos para seguir el hilo del baile. ¿Dónde nos deberíamos situar en nuestra primera clase? Por supuesto, no tendríais que colocaros en la primera fila. Y no es porque no podáis hacerlo bien, pero si no tenéis mucha experiencia en este tipo de clase lo mejor es que estéis un poco por detrás y que así podáis ver mejor a las demás personas que estén participando en la actividad. Si estáis por el centro y os sentís rodeadas tendréis más facilidad para adentraros en la clase y que así al final el espíritu del zumba se apodere de vosotras. Poco a poco os recomendamos que vayáis probando distintas posiciones hasta que encontréis aquella en la que os sintáis más a gusto.

Y si al principio eres un poco torpe siguiendo el ritmo del ejercicio tampoco te preocupes. Irás viendo que progresivamente lo haces mejor y que te desenvuelves mejor en las clases. No tengas miedo a expresarte mientras estás bailando y ejercitándote, dado que es algo que hacen todas las personas que practican esta actividad de fitness. Tampoco te agobies si al principio crees que no encajas, porque es cuestión de tiempo que veas que hacer zumba se ha transformado en uno de tus hábitos preferidos. Dicen que quienes se animan y le ponen ganas al final están tan enganchados al zumba que no lo pueden dejar.

Compartir en Google Plus

Acerca de Flor Milano

Deja una Respuesta

¡Sé el primero en comentar!

avatar

wpDiscuz