Gimnasio, errores que cometemos cuando empezamos

Gimnasio al comenzar

Cuando comenzamos en el gimnasio vamos un poco emocionados y a lo loco. Nos tiramos a la piscina sin pensar demasiado bien en lo que deberíamos hacer y luego vienen las consecuencias. Cometer errores en el gimnasio es de lo más común y a todos nos ha pasado en alguna ocasión. Incluso esos deportistas consagrados a los que vemos a diario dejándose la piel tuvieron hace mucho un primer día de gimnasio. No tengamos miedo en reconocer nuestros errores, pero tengamos una mente abierta para ser capaces de ponerles solución. Eso nos ayudará a que nuestra experiencia en el gimnasio sea superior y que comencemos a disfrutar de sus beneficios mucho antes. A continuación repasaremos algunos de los errores más comunes que cometemos cuando comenzamos en el gimnasio.

Gimnasio y las comidas

La comida cuando vamos al gimnasio suele suponer un arma de doble filo. Por un lado es malo que comamos demasiado antes de ir a hacer ejercicio. Y por otro lado también es malo que no comamos nada. Como siempre, sabemos que tenemos que buscar el punto medio. No hagamos caso de quienes nos dicen que es mejor llenarnos de comida “para tener más energía”, porque el cuerpo no funciona de esa manera. Y tampoco creamos a quienes nos recomiendan no comer nada “para adelgazar más”. Ni un punto de vista ni el otro tienen razón o sentido. Tenemos que hacer nuestra vida normal y ajustar la visita al gimnasio en base a esto. ¿Qué ocurre si vamos después de que hayan transcurrido unas cuantas horas desde la última comida que hicimos? En ese caso tendremos que introducir en el cuerpo algo ligero que no sea demasiado pesado para que tengamos energía, pero sin excedernos. Una buena recomendación es el plátano. Nos lo comemos rápidamente y nos aporta una gran carga energética. Por otra parte, no olvidemos que el agua es fundamental antes y después, dado que nunca podemos correr el riesgo de no estar hidratados.

Calentamiento y estiramientos

Emocionarnos al llegar al gimnasio, como decíamos antes, es un gravísimo error. Nos volvemos locos pensando en que vamos a comernos el mundo y a transformarnos en uno de esos deportistas de élite que entrenan por la mañana, por la tarde y por la noche. Pero es poco probable que ese sea nuestro objetivo definitivo. Por eso nos lo tenemos que tomar con calma y pensar. Y si pensamos sabremos que antes de ponernos a hacer ejercicio es necesario calentar. Eso ayudará a que nuestro cuerpo pierda el entumecimiento al cual está acostumbrado por pasar tantas horas sin movernos en exceso (aunque esto ya depende de vuestro trabajo o costumbres). El calentamiento nos mete en faena, le dice a nuestro cuerpo “eh, despierta, que tenemos tajo” para que sepamos que se acercan curvas.

Gimnasio equipamiento

Cuando terminamos de la sesión en el gimnasio, en ese momento en el que hemos sudado la camiseta y ya no sabemos dónde estamos porque seguro que nos hemos excedido un poquito, lo que debemos hacer es estirar. Los estiramientos son tan importantes como el calentamiento. Nos ayudan a reducir esa tensión que se queda en los músculos después de haber estado corriendo o haciendo cualquier otro tipo de deporte. Si estiramos ayudamos a que los músculos recuperen su estado normal y a que no suframos ningún tipo de lesión. Sí, implica hacer un pequeño esfuerzo después de todo el trote que nos hemos dado, pero si evitamos lesiones y dolores… ¿no deberíamos hacerlo? Pensemos en ello para no tener que aprender por las malas (que es como acabamos aprendiendo todos a la larga).

Perder la noción del tiempo

Hacíamos referencia a ello en el párrafo anterior: uno de los grandes errores en nuestros días de gimnasio es perder la noción del tiempo cuando estamos ejercitándonos. Tenemos que aumentar los periodos de manera progresiva, comenzar en un nivel de exigencia reducido y poco a poco ir aumentándolo. Si al principio terminamos y creemos que podemos hacer más, la próxima vez ya haremos más, pero no nos pasemos en primera instancia. Lo que nunca queremos provocar es que nuestro cuerpo supere los límites, porque eso significará que no estaremos jugando con las cartas que deberíamos. Recordemos que nosotros y nuestro cuerpo somos aliados y que buscamos unos resultados positivos que solo conseguiremos si jugamos en equipo. Por eso hay que tener autocontrol y saber cuándo decir basta para que otro día sí podamos aumentar un poco el ritmo y la duración de los ejercicios.

Para acabar tenemos otros consejos rápidos. Uno bueno: no vayas al gimnasio por la tarde-noche. ¿Por qué? Porque tu cuerpo se va a encontrar más activo cuando salgas de él por mucho que te hayas cansado. Eso evitará que puedas conciliar el sueño con facilidad, lo que te llevará a dormir menos y a encontrarte más cansado al día siguiente. No es bueno. Resulta mejor hacerlo por la mañana y que ese impulso de energía lo disfrutemos a lo largo de todo el día. Así mismo, recordemos también que hay que usar siempre ropa cómoda y preparada para el deporte.

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Acerca de Flor Milano

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