Estudios corroboran que la contaminación ambiental tiene perjuicios sobre la salud

Hace años que se advierte sobre las consecuencias de la contaminación atmósferica sobre la salud: de acuerdo a un informe elaborado por el Centro Médico Beth Israel Deaconess, Estados Unidos, la contaminación -incluso en niveles considerados “seguros” por las autoridades- aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) hasta en un 34 por ciento.

Así también, según otro trabajo del Centro Médico de la Universidad de Rush (USA), la exposición a partículas de aire contaminadas también podría acelerar el declive cognitivo en los adultos mayores.

Ambos trabajos se publicaron en la revista especializada Archives of Internal Medicine y no hacen más que corroborar y agregar nueva luz a algo ya conocido. En el primer caso se estudió la relación entre la contaminación y el riesgo de ACV sobre una muestra de 1.700 personas que ya habían sufrido un episodio de esta naturaleza. Los resultados fueron concluyentes: el riesgo de ictus era considerablemente mayor cuando el índice de calidad del aire de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) era de color amarillo en vez de verde.

Este índice se emplea para diagnosticar la pureza o contaminación del aire, y está hecho a base de un código de colores: cuando el aire es de buena calidad, es verde, y de allí se oscurece hasta el marrón, que quiere decir condiciones de calidad de aire peligrosas.

Para este análisis, los investigadores se centraron en las partículas PM2.5, que provienen de una variedad de fuentes (centrales eléctricas, fábricas, camiones y automóviles y la quema de madera). Se absorben con facilidad por los pulmones y, en otras ocasiones, ya se habían asociado con un mayor número de visitas al hospital por enfermedades cardiovasculares, como ataques al corazón.

Con respecto al segundo trabajo, se informó fue realizado por expertos de la Universidad de Rush, y confirmó que las mujeres expuestas a niveles más altos de partículas ambientales, experimentan una disminución de su funcionamiento cognitivo durante un período de cuatro años -los niveles más altos de exposición, a largo plazo, tanto para las partículas gruesas (PM2.5-10), como para las finas (PM2.5), se asociaron con una mayor reducción de sus funciones cognitivas.

En concreto, el equipo liderado por Jennifer Weuve evaluó el deterioro cognitivo en mujeres mayores en relación con el aire, para lo cual se basó en un estudio que incluía a más de 19.400 mujeres norteamericanas, de entre 70 y 81 años, durante un período de 14 años.

“Nuestro estudio exploró la exposición crónica a la contaminación por partículas del aire en relación con el deterioro del funcionamiento cognitivo en las mujeres mayores“, explicó la responsable.

A diferencia de otros factores que pueden estar implicados en la demencia, como la dieta y la actividad física, la contaminación del aire es algo que podemos cambiar como sociedad, a través de políticas, regulaciones y tecnologías. Por lo tanto, si nuestros resultados se confirman en otras investigaciones, la reducción de la contaminación del aire es un medio potencial para reducir el deterioro cognitivo y la demencia“, concluyó.

Vía ABC

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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