Especialistas norteamericanos recuerdan mitos sobre la alimentación y las dietas

Realizar una dieta para bajar de peso no es tarea sencilla, y será necesario prestar atención para que al tiempo que sea efectiva no se descuide la ingesta de ciertos nutrientes esenciales para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

En este sentido, un grupo de expertos del Servicio Nacional de Salud de Estados Unidos ha recordado que para asegurarse una “dieta equilibrada y agradable” habrá que comer la cantidad adecuada de alimentos de todos los grupos de comidas.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso y la obesidad afectan a unos 300 millones de personas en todo el globo y las enfermedades directamente vinculadas, matan a unos 2,6 millones de personas cada año.

Con el objetivo de mejorar la alimentación y prevenir la obesidad, los especialistas compartieron cinco mitos arraigados relacionados, que suelen atentar contra un buen hábito alimenticio de la población.

*Los alimentos etiquetados como “Bajos en grasas” no son, siempre, tan sanos como parecen. Si bien estos productos suelen tener un contenido lípido menor en comparación con otros, esto no significa que sean libres de grasas o de calorías. Por caso, no perder de vista que una tarta baja en grasas, igual aportará una cantidad significativa de energía.

*Se piensa que para bajar de peso hay que mantener fuera de nuestro régimen los carbohidratos. No obstante, este grupo no debe ser dejado de lado, y debe ocupar el 30 por ciento de nuestra dieta. Recuerda, arroz, pan y patatas sí deben incluirse, sólo que en su justa medida.

*Otro cuidado que hay que tener es no asociar una alimentación sana con una escasa. Los profesionales recalcaron que la base del buen comer se encuentra en la variedad y en las proporciones adecuadas. Recuerda: la ingesta de frutas, vegetales y fibras, es una de las claves, y la moderación en los azúcares, grasas y sal, es otra.

*Otra creencia falsa es la de que toda la grasa es igual: las saturadas no son iguales a las insaturadas, y las primeras son más peligrosas que las segundas, las que, por el contrario, pueden aportar sus beneficios.

Las grasas saturadas, que pueden encontrarse, por ejemplo, en tortas, quesos duros y la crema, aumentan el nivel de colesterol y, en consecuencia, el riesgo de sufrir trastorno cardiovascular.

Las grasas presentes en pescados, o en los aceites vegetales, como el de girasol y oliva, por el contrario, ayudan a bajar el colesterol elevado y brindan nutrientes esenciales.

*Finalmente, los especialistas han advertido que no hay que perder de vista que el 75 por ciento de la sal que incorpora cada persona ya se encuentra en los alimentos procesados, que compramos, y no tanto en la que se agrega. Es decir, que aunque uno no añada sal al plato, esto no significa que no se esté consumiendo sodio en cantidades significativas.

Vía Yahoo

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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