Enfermedad de Lyme, causas, síntomas y tratamiento

Enfermedad de Lyme en el campo

Por desgracia, el mundo está lleno de enfermedades que nos pueden estropear la vida o al menos un buen periodo de la misma. Para algunas estamos preparados gracias a las vacunas, mientras que otras pueden producirse de repente. Hay muchas de las que hablar y de las que deberíamos estar informados por si nos llegáramos a ver ante ella. Una de las más particulares es la enfermedad de Lyme, que es conocida también como la enfermedad imitadora. El principal motivo de ello es que tiene tendencia a copiar los síntomas que se producen en otras enfermedades, por lo que resulta difícil de diagnosticar en primera instancia.

Enfermedad de Lyme, problemas graves

Esta enfermedad recibe su nombre debido a que se descubrió de manera original en el pueblo Old Lyme, de Estados Unidos. Corría el año 1977 cuando se detectó por primera vez, pero con el tiempo se fue manifestando también en otras partes del mundo, principalmente Norte América y Europa. La culpable de su transmisión es la borrelia burgdorferi, una bacteria que transmiten ciertas garrapatas. Inicialmente la consiguen al picar a algunos animales que ya estén contagiados con la bacteria, creándose un circuito de transmisión muy peligroso.

Para quienes estén preocupados por esta enfermedad bacteriana deben saber que el picotazo de la garrapata debe ser bastante profundo y constante. No le serviría picarnos en un segundo y abandonar nuestra piel. Es necesario que la garrapata lleve al menos un día entero pegada a nuestra piel para que la enfermedad se transmita. En algunos de los casos no sirve solo con 24 horas y el tiempo de exposición debe llegar a 36 horas. Esto da mucho margen para que si notamos picores sospechosos podamos poner remedio a la presencia de la garrapata y así evitar sufrir esta problemática enfermedad.

El problema es que las garrapatas que la transmiten son de un tamaño minúsculo, por lo que es bastante frecuente no verlas. Por suerte, no todos los casos de picadura de garrapata implican que se nos transmitirá esta enfermedad. Dependerá de si la garrapata en cuestión es portadora, algo que suele ocurrir de forma más frecuente en las garrapatas que tienen las patas negras.

Enfermedad de Lyme en garrapata

Proceso de la enfermedad

Lo primero que ocurre al contraer Lyme es que se aprecia que la infección está localizada en el punto en el cual se haya realizado el picotazo de la garrapata. No transcurre mucho tiempo hasta que la bacteria ha comenzado a diseminarse a través del organismo, siendo posible que llegue a los demás órganos. En ese momento habremos comenzado a sentir síntomas, pero posiblemente no los relacionemos con esta enfermedad. La única pauta que nos llevaría a pensar que hemos sido picados por una garrapata con enfermedad de Lyme sería el análisis de nuestra piel y la búsqueda del punto de picadura, que habrá dejado la zona muy enrojecida. Poco después la enfermedad ya se habrá expandido en todo el cuerpo.

¿Qué es lo que nos pone en riesgo de sufrir la picadura de este tipo de garrapata? Claramente hay una serie de condiciones que nos pueden llevar a ello. El deporte al aire libre es una de ellas, al igual que cualquier otro tipo de actividad que realicemos en el exterior, sobre todo en zonas rurales. Si caminamos a través de zonas verdes de una altura respetable también nos estaremos arriesgando, mientras que otro condicionante es que nuestra mascota tenga garrapatas, dado que podría haberlas introducido ella en nuestro hogar. Actividades tan comunes en verano como irnos de excursión por la montaña, realizar expediciones o simplemente ocuparnos de mantener nuestro jardín saludable, nos pueden llevar a sufrir Lyme.

Síntomas y tratamiento

Como decíamos, esta enfermedad imitadora es peligrosa, porque no pensaremos en ella cuando sintamos los primeros efectos de la infección. Tendremos fiebre, un malestar general en el cuerpo, dolor en las articulaciones, dolor en la cabeza, dolor en el cuello o en los músculos. Nada que nos haga sospechar. Si no hemos detectado la enfermedad y esta avanza a su fase 2 apreciaremos otros síntomas, como problemas en el corazón o parálisis en los músculos que forman nuestra cara. Y si la situación se complica hasta llegar a la tercera fase, tendremos síntomas como debilidad general en los músculos, problemas para hablar de manera natural, defectos en el sistema cognitivo y movimientos musculares que no se corresponden con los que queremos realizar.

Los antibióticos bajo distintas pautas dependiendo del estado de la enfermedad, son la solución para combatirla. Aunque siempre tiene opción a que hagamos uso de un tratamiento, en los casos más complicados se pueden producir efectos secundarios que perduren en el paciente. Esto incluye trastornos del sueño, problemas para ver de forma correcta o errores en cuanto a la gestión de la memoria. En todos los casos es recomendable contactar con un profesional para que pueda ayudar a determinar el estado y gravedad de la enfermedad de Lyme.

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