Enfermedad de Kawasaki: información completa

Enfermedad de Kawasaki

La enfermedad de Kawasaki es uno de los miedos que preocupan a muchos padres, dado que se trata de una enfermedad del corazón que afecta a niños que todavía no hayan cumplido sus primeros cinco años. Son muchos los tipos de enfermedad que encajan en este ejemplo y que quitan el sueño a los padres, que temen que sus hijos puedan enfermar de algo grave cuando hace poco que han llegado al mundo. En este caso la enfermedad es todavía más preocupante, puesto que comienza con los síntomas claros de la fiebre común. El tratamiento es obligatorio para intentar reducir lo máximo posible las consecuencias más graves, que pueden incluir que los niños sufran la presencia de aneurismas coronarios.

Enfermedad de Kawasaki, lo básico

Este tipo de enfermedad multisistémica lleva a que las arterias del cuerpo de los niños se inflamen por un motivo todavía no determinado por los expertos. Si bien se ha estudiado a fondo, la enfermedad aún no se ha llegado a desvelar en su totalidad, desconociéndose con precisión el origen de la misma. Las investigaciones realizadas han llegado a la conclusión de que lo más probable que afecte en que los niños sufran esta enfermedad debido a la presencia de un componente genético. Se produce un efecto cadena extraño y no tan habitual como se pueda creer, en el cual hay una reacción en exceso del sistema inmune en relación a la aparición de un virus. Esto activa un proceso en el cual se origina la enfermedad de Kawasaki. Como enfermedad cardíaca de corte infantil, es un tema preocupante, aunque su tasa de aparición no es tan elevada como se podría imaginar.

En la zona del mundo donde es más frecuente esta enfermedad, Kawasaki, en Japón, se produce una cantidad de casos muy reducida. Solo 90 niños de cada 100 mil sufre la enfermedad y hay que tener en cuenta que se trata de la parte en la cual es más frecuente (ese es el motivo de su nombre). Esto no resta que sea la enfermedad cardíaca más habitual entre niños de países desarrollados cuando debería reducirse su tasa de aparición aún más.

¿Cuáles son los síntomas?

Decíamos antes que el primer síntoma de esta enfermedad infantil se recrea en base a lo que parece ser una fiebre común. Los padres reaccionan pensando que su hijo está resfriado y por supuesto no imaginan que puede ser cosa de esta enfermedad. Pero en el momento en el cual los progenitores ven que la fiebre no se reduce ni siquiera con el uso de antibióticos, es entonces cuando deben comenzar a preocuparse. El apoyo del pediatra será fundamental para asegurarse de que el niño no está sufriendo la enfermedad o para ayudar a la hora de tratarla. No obstante, hay otras señales en las que nos tenemos que fijar para que vayamos atando cabos con la intención de hacernos a la idea de si el niño puede tener esta enfermedad idiopática.

Sintomas de la enfermedad de Kawasaki

Por ejemplo, hay que prestar atención a si el niño muestra síntomas como ojos enrojecidos, sarpullidos en el torso, inflamación de la garganta o presencia de nódulos linfáticos con inflamación. Otros posibles síntomas incluyen dolores en las articulaciones, en el abdomen o un factor más pronunciado de irritabilidad. Esto último seguro que lo podemos comparar con el comportamiento habitual del niño, salvo que se produzca la casualidad de que nuestro pequeño ya tenga un comportamiento un poco irritable de forma habitual.

A medida que la enfermedad empeora los síntomas también lo hacen en paralelo. Los especialistas reconocerán la enfermedad en el momento en el cual se descubran aneurismas en el corazón. Hay que tener mucho cuidado para evitar que las aneurismas alcancen un tamaño considerable, puesto que podría derivar en problema cardíaco que no desaparezca una vez superada la fiebre inicial.

¿Qué hacer si nuestro hijo tiene esta enfermedad?

Es importante que nuestro hijo nos vea calmados, eso es crucial. Si nuestro niño nos ve tranquilos y confiados sabrá que no tendrá de qué preocuparse. Nosotros tenemos que ser como una montaña para ellos, una roca que no se erosione por ninguno de los motivos. Lo más importante es consultar con un especialista para que haga las pruebas necesarias. Entre las más habituales se incluyen ecocardiografías, electrocardiogramas, ergometrías y ecocardiogramas. Una vez esté confrimado que nuestro hijo tiene esta enfermedad tendrá que seguir un tratamiento que combinará reposo, así como la inyección de gamaglobulina intravenosa o ácido acetilsalicílico.

La proporción de niños que fallecen debido a la enfermedad de Kawasaki es reducida, con solo entre un 1 y un 2% del total. De todas formas, no debemos perderle el miedo a este problema cardíaco y acudir al pediatra lo antes posible para que podamos tratar al niño con la máxima urgencia. Desde ese momento nuestro hijo estará en buenas manos y tendrá más posibilidades de recuperarse.

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