¿Embarazada en verano? Apunta estos consejos vitales

Embarazada en el calor

Llega el verano y hay que aguantar el calor por todos los medios posibles. Para cualquier persona es un momento muy duro, pero si estás embarazada lo vas a notar de una manera significativa. Por eso hoy te traemos una serie de consejos con los que intentaremos que superes estos meses de calor en los que toda ayuda será bienvenida. Recuerda que antes de ti ha habido miles de mujeres que también han estado embarazadas en verano, así que si ellas lo han conseguido tú también podrás hacerlo. ¡Mucho ánimo!

Embarazada contra el calor

Vamos a comenzar con un topicazo que nunca falla y que a veces podemos despistarnos y dejar de lado: la hidratación. Sabemos que en estos momentos es posible que estés un poco caprichosa y que pensar en agua te produzca náuseas. No obstante, tienes que hidratarse sí o sí, no te queda otra (aunque suene un poco duro). Para evitarlo te recomendamos que tomes líquidos de forma frecuente, que te mantengas muy hidratada y que evites encontrarte en momentos en los que te falte agua.

No solo te ayudará a enfrentarte al calor y a la sed, sino que también te dará un punto de apoyo para que vayas eliminando algunas de esas toxinas que tienes en el cuerpo y que es recomendable expulsar. Si quieres marcarte unos niveles de ingesta de líquido una cantidad de dos litros al día está bien, pero recuerda que debe estar distribuida a lo largo de las 24 horas (o del tiempo en el que estés despierta).

No te pases con la comida

Normalmente en verano, debido al calor, tenemos menos ganas de comer e incluso una menor cantidad de hambre. Pero estando embarazadas podemos ser imprevisibles y quizá lo que nos apetezca en un momento dado es darnos una comilona de esas que quedan grabadas en los libros de historia. Pues mucho cuidado en esos casos, porque las comidas copiosas nos pueden pasar factura en verano.

Lo que deberías hacer es desayunar de forma fuerte y luego ir reduciendo el volumen de las comidas hasta que por la noche lo hayas dejado bastante bajo. De esa manera tendrás seguridad de que no sufrirás los efectos secundarios de estas comidas fuertes. Por otro lado, también es bueno que optes por alimentos que puedas digerir con facilidad, para que aunque te pases de vez en cuando no tengas que hacer mucho esfuerzo digestivo.

Embarazada en la playa

Ponte mona, pero con ropa ligera

El día que alguien nos diga que no debemos ponernos determinada prenda nos subiremos por las paredes y algún que otro grito daremos, eso seguro. Pero nosotras os vamos a recomendar que dentro de lo que más os gusta poneros optéis siempre que sea posible por ropa ligera. Cuanto más fresca sea la ropa que utilicemos mucho mejor y si puede estar fabricada con tejidos que no se peguen, que sean naturales y que transpiren, será absolutamente fantástica. Lo mismo decimos de los zapatos, zapatillas, sandalias o lo que queráis utilizar como calzado. Hay que extremar la precaución en este sentido y asegurarnos de que siempre estamos cómodas y que no dañamos nuestros pies ni piernas en ningún momento.

Haz ejercicio y descansa mucho

Nadie debería decirte que descansas demasiado, porque en el embarazo nos tenemos que tomar las cosas con mucha calma. Aunque sí te vamos a decir que hagas un poco de ejercicio. Siempre sin excesos y con el objetivo de conseguir una mayor carga energética de la que tendrías si solo te levantaras de la cama, te sentaras en el sofá y volvieras a la cama unas horas después. Si tienes oportunidad de ir a la piscina será uno de los mejores ejercicios que podrás realizar, pero si no te apetece mucho estar todo el día bajo el agua como la Sirenita lo que te recomendamos también es el yoga y salir de caminata todo lo que puedas.

Como te decimos, aunque tienes que hacer ejercicio, tampoco te puedes olvidar de descansar a menudo. El verano tiene un problema: la forma en la que notamos fatiga de manera inmediata. Trabajos o acciones que normalmente no te cuestan demasiado esfuerzo ahora serán mucho más pesadas y agotadoras. Tómate tu tiempo y descansa todo lo que puedas. También deberías relajarte y dormir en los momentos en los que tengas ganas, porque será algo que tu bebé agradecerá. Si esto lo combinas con unas pequeñas sesiones de meditación te encontrarás de lo más a gusto y nunca tendrás que desfallecer por cansancio.

El verano termina acabando

Esta es una máxima: el verano siempre acaba, antes o después. Tenemos que aguantar un poco y cuando menos lo esperemos nos encontraremos en un ambiente con una temperatura mucho más agradable. Los calores son lo peor para cuando estamos embarazadas y siempre hay que pensar que lo que venga después no podrá ser tan malo, así que fuerza, coraje y muchos ánimos en estos momentos tan duros. Además, si estás embarazada recuerda que tu pareja y quien esté a tu alrededor siempre te ayudará para que este periodo no sea tan negativo.

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Acerca de Flor Milano

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