¿El cepillo para dientes al microondas?

cepillo para dientes en el microondas

¿Deberíamos meter el cepillo para dientes en el microondas? ¿A quién se le ha ocurrido esa locura? ¿Y si os decimos que es algo real y que resulta muy beneficioso para la salud? Seguro que estáis pensando en que os estamos tomando el pelo. Pero es la realidad. La recomendación apareció tiempo atrás en un artículo del Reader’s Digest y desde entonces ha sido adoptada por multitud de medios que se han hecho eco de la genial idea que supone llevar a cabo este proceso. ¿Pero con qué objetivo? Nada más y nada menos que higiene y prevención de riesgos para la salud. Pero no os preocupéis porque os lo vamos a explicar todo.

Cepillo para dientes en el microondas

Hay ocasiones en las que no tenemos en cuenta lo sensible que es un cepillo de dientes. Se trata de una herramienta que utilizamos para limpiarnos la boca por dentro, pero que tenemos de forma constante al aire libre, en contacto con gérmenes y bacterias que puedan pasar a su alrededor. Lo que suele ocurrir es que muchas de estas bacterias se pegan al cepillo, lo que significa que cuando nos lo volvemos a introducir en la boca para limpiarnos estamos afectando a la misma de una manera nociva. Es una contraposición de objetivos, puesto que lo usamos para estar sanos y por usarlo acabamos encontrándonos peor. Esto se debe a las bacterias que, como decimos, se han ido pegando al cepillo con el paso del tiempo.

Muchas personas mojan el cepillo antes de utilizarlo, no solo para que esté más blando, sino también con el objetivo de eliminar algunas de estas bacterias. Pero el contacto con un poco de agua no es suficiente para que dejemos el cepillo limpio y que podamos usarlo sin ningún tipo de miedo. Por ello hay que tomar medidas e introducir medidas distintas a fin de garantizar la higiene de esta herramienta. Y es ahí donde puede entrar el microondas, que se recomienda como solución definitiva para esterilizar el cepillo. ¿Cómo lo hacemos?

Lo que dijeron en su día en el Reader’s Digest es que teníamos que meter el cepillo de dientes en el microondas durante 10 segundos y dejar que se calentase durante este periodo de tiempo. Al sacarlo ya podríamos usarlo teniendo la absoluta certeza de que estaría higienizado de una manera absoluta. Aunque nos pueda parecer que el cepillo no soportará el calor del microondas, en principio si solo lo dejamos 10 segundos no debería haber ningún tipo de problema. Todo dependerá, eso sí, de la calidad del cepillo, puesto que hay algunos tan malos que quizá acaben mal cuando salgan del microondas. Pero nosotros siempre os recomendamos comprar cepillos de calidad y con esos no debería haber ningún problema.

cepillo para dientes nuevo

¿Qué más tener en cuenta?

Este proceso es especialmente recomendable en aquellos hogares en los que hayamos visto que alguien se pone enfermo. Aunque no compartamos el cepillo con estas personas es muy probable que sus bacterias y virus terminen pegados en la superficie de nuestro cepillo, lo que podría significar que nosotros acabemos con un resfriado similar poco tiempo después. En general hay que hacerse a la idea de mirar un poco más allá de lo que vemos a primera instancia y tener capacidad para imaginar que el cepillo puede ser muy sensible.

Es por esto mismo que hay personas que tienen la costumbre de renovar su cepillo de manera muy habitual. La principal recomendación es que lo cambiemos cada tres o cuatro meses como mucho. El principal motivo es que el cepillo se irá desgastando y además acumulará muchas de esas bacterias de las que hablábamos. Otra buena razón para el cambio de cepillo es que se quedará cada vez más duro por el uso continuado y por el contacto con la pasta dentífrica y el agua al que le sometemos varias veces al día. En ninguno de los casos deberíamos dejar que nuestros cepillos estén más de seis meses en uso, dado que poco a poco iremos aumentando los riesgos a los que nos someteremos cada vez que hagamos algo tan básico como lavarnos los dientes.

Si vivimos en familia lo más fácil es que adoptemos el hábito de cambiar todos los cepillos de dientes de forma simultánea llegado cierto momento del mes. De esta manera evitaremos infecciones cruzadas y problemas similares con las bacterias. Nos tendremos que asegurar de que ninguno de los miembros de la familia sigue usando el mismo cepillo para dientes más tiempo del recomendado para que no acabe pasando factura al resto. Por esto mismo también recomendamos adquirir cepillos que sean de calidad, pero no tan caros como aquellos que se piensa que están hechos para que duren años. Al fin y al cabo, es una herramienta para lavarnos los dientes que utilizaremos unos pocos meses y que luego terminaremos tirando a la basura.

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