El cambio de horario de invierno, sus huellas sobre el estado de ánimo

El cambio al horario invernal tiene sus consecuencias sobre el cuerpo, así como cualquier otro cambio de horario y del patrón del sueño, tal como el conocido fenómeno del jet lag, que se da ante los desplazamientos de un hemisferio del planeta al otro.

Los cambios se hacen manifiestos en nuestro sentido del humor y ánimo, y por un mayor cansancio o debilidad durante el día. Cuando las horas de luz se acortan, la sensación de bienestar, cae. Esta relación es conocida desde antaño y se sabe que una menor luminosidad -tal como sucede en los países nórdicos- se asocia a una mayor tasa de trastornos mentales, en especial, de cuadros de depresión.

Podemos estar influenciados, no tanto por el cambio de horario de sueño, que influye de manera indirecta, sino por las horas de oscuridad. Manteniendo los horarios, la actividad que hacíamos antes, lograremos mantener el ritmo previo al cambio horario sin notarlo especialmente“, aconsejó al respecto David Pérez, jefe de Neurología del Hospital Infanta Cristina de Parla (Madrid) y director de la Fundación del Cerebro.

Un punto a tener en cuenta, y en el cual han enfatizado los especialistas consultados es en la “no auto medicación”: “El cambio de horario y luminosidad del verano al invierno es una circunstancia normal de la vida que no hay que medicalizar. Nos puede costar un poco, pero no hay que recomendar ninguna medicación“, afirmó al respecto Pérez.

Se desconoce porqué el cuerpo humano está más habituado a vivir jornadas más prolongadas de veinticuatro horas que al contrario: “Cuando se han realizado experimentos se observa que el horario circadiano (ritmo biológico durante un día) no es de veinticuatro sino que se prolonga a veinticinco o más horas y está muy influido por estímulos externos como el sol, etc”.

“Pero cuando un sujeto se encuentra en una cueva o en una estación espacial, y come o duerme cuando quiere, los tiempos tienden a prolongarse“, explicó el experto en neurología.

Según se detalló, no existe una diferencia al respecto entre hombres y mujeres, aunque sí suelen ser más susceptibles a experimentar estos síntomas los ancianos, sobre todo, los que sufran de trastornos como el Mal de Alzhéimer y el Parkinson: “Estos pacientes tienen un caos en el ritmo biológico, somnolencia durante el día, insomnio por la noche. Si añadimos cambios horarios producidos por el ser humano las consecuencias pueden ser peores“, añadió.

Por el contrario, los niños tienen un horario de sueño mayor y suelen adaptarse más fácilmente a estos cambios, aunque sí se vean afectados.

Vía 20minutos.es

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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