Ejercicio físico, después de un ictus

Ejercicio físico, después de un ictus 1

El sufrir un ictus es un episodio no menor y puede dejar sus secuelas más o menos graves, según su grado. Lo cierto es que la realización de ejercicio físico tras un accidente de este tipo cuenta, y mucho.

El ejercicio debe formar parte de la recuperación tras un accidente cerebrovascular, ya que no sólo ayudará a recuperarse a un nivel físico, sino que también servirá de buen antídoto contra la depresión, otro cuadro que suele producirse en los pacientes tras un evento de esta naturaleza.

Obviamente, habrá que adecuar el tipo e intensidad de ejercicio a cada persona, pero lo importante será -según aseguran expertos de la Asociación Americana de Ictus- no dejarse estar e incluir la actividad física como parte del programa de rehabilitación y recuperación tras un ACV.

Ejercitar los músculoscon movimientos repetitivos y que requieran un gasto energético” no sólo reducirá el riesgo de nuevos problemas cardio-cerebrovasculares, sino que también reducirá los las probabilidades de caídas, la fatiga, el riesgo de depresión, al tiempo que mejorará la motivación y su estado de ánimo de estos pacientes.

La idea es incluir un ejercicio aeróbico moderado: no será cuestión de desgastarse, sino de respetar las posibilidades de cada paciente, e ir incrementando, regular y ligeramente, la intensidad con el tiempo.

Lo más recomendado -según los especialistas- es el incluir de 20 a 60 minutos de ejercicio aeróbico moderado, tres veces a la semana. No obstante, afirman que para muchas personas que han sufrido un ictus con 10-15 minutos de actividad moderada-intensa varias veces a lo largo del día puede ser suficiente.

El mantenerse activo lo más posible, no sólo ayudará en la recuperación posterior sino que también reducirá significativamente el riesgo de un nuevo ictus. El paciente irá recuperando, día a día, la fortaleza de sus extremidades y cuerpo en general.

Por otro lado, los especialistas aconsejaron que se reduzcan los días que los pacientes permanecen en cama inmediatamente después del evento y que se alterne la cama con el sillón cuanto antes, para luego sí comenzar a moverse.

En muchos casos, concluyen, el ictus es la primera llamada de atención para el paciente. Incluir el ejercicio físico en la recuperación posterior puede servir para lograr una mejoría general de salud y prevenir futuros accidentes vasculares. I

niciar la actividad lo antes posible y contar con un programa supervisado por especialistas, que adecúe la actividad física a cada persona, puede ser clave para que esto repercuta en una mejor calidad de vida después del ACV.

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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