Ducha diaria, información sobre si es un buen hábito o no

Ducha diaria, mujer

Hay dos grupos de personas que dividen con facilidad a nuestra sociedad (por si necesitamos otra forma de dividirnos más): las que no se duchan y las que lo hacen. O más exactamente, las que se duchan de forma frecuente y las que no pisan la ducha salvo de ciento a viento. Cada lado tiene sus propias teorías y argumentos para hacer lo que hacen, ¿pero quién tiene la razón? ¿es la ducha diaria algo recomendable o quienes la disfrutamos a rajatabla estamos cometiendo un error que resultará dañino para nuestra piel?

Ducha diaria, algo más que higiene

La diferenciación entre los lados está clara. Unos piensan que ducharse a diario no es necesario y que solo se trata de un convencionalismo social al que nos vemos sometidos por la presión de grupo. Y otros optan por defender que se trata una cuestión más relacionada con la higiene que con otra cosa. En el pasado, y hablamos de hace unos 50 años, la idea de ducharse a diario era absolutamente irrisoria. Había muy pocas personas que lo hicieran, siendo algo que comenzó a introducirse más en tiempos modernos, sobre todo en territorio europeo. Ahora hay estudios que apuestan por defender los dos lados de la balanza y es cierto que llega un momento en el cual no sabemos si realmente deberíamos cambiar de hábitos o si lo estamos haciendo bien.

Uno de los estudios que ha desestabilizado la creencia social sobre la ducha diaria es el que llegó desde la Universidad de California hará dos años. Un reputado especialista, Richard Gallo, dirigió un equipo que se ocupó de constatar que ducharse a diario terminaba siendo algo negativo para la piel. Los problemas que detectaron estuvieron relacionados con el empobrecimiento de la capa córnea de la piel, la cual se encarga de proteger nuestro organismo de multitud de infecciones a través de la presencia de unas curiosas bacterias que, en vez de lo habitual, lo que hacen es ayudar a nuestro organismo. Esta capa se debilitó debido al uso constante de agua y distintos productos de jabón que son frecuentes en las duchas de las personas en sus casas y que acaban con las bacterias que nos protegen.

Hay que buscar el punto medio

De este estudio, que no se debe tomar como una carta blanca para que no nos duchemos, se deben sacar conclusiones sólidas a tener en cuenta. La más importante es que es importante que busquemos el punto medio. Sin el punto medio estamos perdidos, de eso no hay ninguna duda. Esto significa que no es malo, del todo, que nos duchemos a diario, al menos dependiendo de lo que entendamos como “malo”, pero lo que sí se debe hacer es tener cuidado con la forma en la que usamos el jabón. Llenar nuestro cuerpo de espuma sin que sea necesario, simplemente por hacerlo, se convierte en una práctica poco recomendada. En lugar de hacer eso lo que debemos intentar es que el jabón lo utilicemos en las partes del cuerpo que más lo necesitan.

Ducha diaria, agua

Zonas donde hay un exceso de vello, como pueden ser los genitales o las axilas, requieren del uso de jabón, y lo mismo ocurre con los pies o las manos. No obstante, todo son excepciones, puesto que quizá si tenemos una buena depilación y mantenemos una correcta higiene íntima no necesitemos ese jabón a diario. Que pase el agua por encima de la piel será suficiente para las demás partes del cuerpo, a las que un exceso de jabón les supondría un daño al cual no nos queremos ver sometidos.

Recomendaciones

Y dicho esto, sabiendo que seguimos adoptando el hábito de ducharnos a diario, también es importante que sigamos algunos consejos sobre cómo hacerlo. Es bueno que las duchas sean cortas y que el agua no esté caliente, sino templada o fría, dependiendo de lo que prefiramos o resistamos. El jabón siempre neutro para que el cuerpo lo asimile mejor. Si estáis buscando un buen jabón tendréis que revisar los componentes y ver que no tiene detergente o que la cantidad de este elemento es reducida. Por otro lado, no nos duchemos varias veces al día. Esto sí es malo y tendríamos que evitarlo por todos los medios posibles, dado que lo que estaremos haciendo será empobrecer la piel y dañarla tanto a corto como a largo plazo.

Al ducharnos tanto no estaremos limpiándonos, sino que nos estaremos exponiendo a infecciones, microorganismos y otros elementos que pueden ser perjudiciales para nosotros. Lo haremos porque perderemos la protección de nuestra piel y porque nos expondremos a sufrir problemas derivados. La única circunstancia en la que es lógico ducharse varias veces es si hacemos ejercicio físico repetido y necesitamos quitarnos el sudor para aportar a nuestro cuerpo una dosis refrescante que le revitalice. Más allá de eso, la ducha diaria tiene que convertirse en un hábito que entendamos y que practiquemos con cabeza.

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Acerca de Flor Milano

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