Dormir mejor, consejos para lograrlo

Dormir mejor en verano

Dormir mejor se ha convertido en una de nuestras metas principales en este caluroso verano que estamos sufriendo. Cada vez que llega una ola de calor procedente del Sahara temblamos, y no precisamente de frío. Lo hacemos porque sabemos que es posible que terminemos con ojeras por lo mal que dormimos. Damos vueltas en la cama, nos desesperamos y de vez en cuando nos despertamos con los chorros de sudor rodeándonos. No es algo que nos guste soportar y lo que hacemos es levantarnos y acostarnos pensando en lo mismo “ay, si tuviera aire acondicionado…”. Pero no todos lo tenemos y eso nos afecta a dormir peor. Aunque también hay factores a los que no se puede combatir simplemente con la instalación de uno de estos equipos. En esos casos hay que tomar medidas y seguir unos consejos como los que os traemos hoy.

Dormir mejor, refresca tu casa

Partimos de la idea de que no tenemos aire acondicionado. Si ya tienes este tipo de refrigeración en el hogar puedes saltar hasta el siguiente párrafo, porque nos vamos a concentrar en daros alternativas. El manido ventilador es imprescindible por mucho que estemos cansados de su sonido. Los de aspas que se colocan colgados del techo suelen dar muy buen efecto, aunque quizá os resulte un poco problemático instalarlos. Nosotros son los que más os recomendamos por motivos obvios. Los equipos de refrigeración que van con un tubo que se saca por la ventana también van muy bien, pero tienen dos defectos. El primero: hacen mucho ruido. Tanto ruido que hay momentos en los que parece que nuestra casa vaya a despegar como si fuera un cohete de la NASA. El segundo: gastan muchísima electricidad y luego el palo en la factura de la luz es considerable. Las máquinas a las que ponemos hielo para que luego el frío se expulse parten de una buena idea, pero son un invento que no funciona demasiado bien, así que tampoco las recomendamos.

¿Otras opciones? Hay muchas. Podemos dormir bien si refrescamos la casa. Para ello recomendamos usar una pistola como la que usamos para regar las plantas y echar agua en las paredes y en los focos por los que el sol entra en vuestro hogar. Lo que estaréis haciendo de esa forma será reducir la temperatura del edificio, algo que viene muy bien. ¿Por qué cuando comienza el verano en vuestra casa aún se está bien y días después con la misma temperatura ya no se está tan bien? Porque el edificio en sí mismo ya se ha ido calentando con el paso de los días. Con la misma pistola de agua también podéis refrescar un poco las sábanas, para que así estén fresquitas cuando os tumbéis en la cama.

Además, ni se os ocurra tener las ventanas y las persianas subidas durante los momentos de mayor calor del día, porque lo que estaréis haciendo es que toda esa intensidad del sol acabe dentro de vuestro hogar. Cuando debéis darla bienvenida al frescor y abrir las ventanas será a última hora del día, y claro está, durante la noche.

Consejos para dormir

Tú mismo puedes ayudarte

Para dormir en verano también hay otras cosillas que podéis hacer. Por ejemplo, antes de meteros en la cama no viene nada mal que os deis una ducha refrescante. Esto os permitirá reducir la temperatura del cuerpo y comenzar a dormir con más facilidad. Quizá cuando pasen una o dos horas ya volváis a tener calor, pero con un poco de suerte sois como nosotros y no os despertáis hasta que por la mañana suena el despertador. De forma relacionada, os recomendamos que durmáis desnudos y que prescindáis de cualquier tipo de pijama o ropa similar. Lo máximo que os diríamos es que tengáis una sábana muy fina en la cama y que la uséis para taparos un poco de forma psicológica, porque hay personas que no pueden dormir si no sienten la sábana cerca.

La alimentación también importa

Seguro que ni te imaginas lo que puede significar para la temperatura de tu cuerpo irte a dormir justo después de cenarte unas lentejas calentitas. ¿Estamos locos? ¡No deberíamos hacerlo! No solo porque unas lentejas por la noche no son lo más apropiado en lo que deberíamos pensar para cuidar la línea, sino porque todo ese calor no nos lo vamos a quitar de encima nada fácilmente. Habrá que cenar algo más ligero y refrescante. Las ensaladas son fundamentales, pero también serviría un buen tazón de cereales con leche fría y algo de fruta.

Por otro lado, también hay que apoyarse en las bebidas. El agua tiene que ser nuestra amiga del alma. Hay que beberla de forma constante, aunque en algunos momentos del día no está de más que bebamos otras cosas. Antes de dormir quizá os siente bien una limonada casera muy fría, dado que dejará vuestro cuerpo revitalizado y muy refrescado. Con eso os aseguraréis de que dormir mejor sea una posibilidad real incluso en los días de mayor calor.

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Acerca de Flor Milano

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