Dolor de espalda, mitos principales

Dolor de espalda

Hay pocas personas que no hayan sufrido en alguna ocasión dolor de espalda. Este problema se puede producir debido a múltiples motivos, siendo necesario que investiguemos en ello para poder resolverlo y ponerle remedio cuanto antes. No obstante, alrededor de este tipo de dolor se han creado muchos mitos que en algunos casos alcanzan un estado preocupante, porque hay personas que creen en ellos a rajatabla. Hoy vamos a derribar estos mitos y dejar claro qué es lo que no debemos creer si sufrimos este dolor.

Dolor de espalda, mito del ejercicio

Una de las cosas que se piensan es que si sufrimos este dolor debemos quedarnos quietos, prácticamente sin hacer ningún tipo de movimiento. Esto no es algo real ni recomendable. Lo que sí es verdad es que debemos evitar los excesos y salirnos de las costumbres que tengamos habitualmente. Así que si a diario ya sueles levantar cierta cantidad ligera de peso no debería haber ningún problema porque lo sigas haciendo. Hablamos de unas cantidades reducidas y bajo control, algo que, por otro lado, puede ser beneficioso para la recuperación. Lo que no deberíamos hacer es pasar de levantar a diario una botella de agua de 2 litros a cargar con pesas de 100 kilos, dado que de esa forma seguro que terminaríamos muy doloridos. Y si cada día vais aumentando el peso un poquito, mientras no superéis vuestros límites no debería haber ningún problema.

¿El movimiento es malo?

De manera paralela al ejemplo anterior también podemos hablar del movimiento simple y natural. Un mito dice que si sufrimos dolores de espalda lo que hay que hacer es tumbarnos y quedarnos en esa posición sin movernos la mayor cantidad de tiempo que podamos. Pero como os confirmará cualquier fisioterapeuta, se trata de un mito. Es mejor que sigamos en movimiento, que caminemos y que nos beneficiemos de ello para que la espalda vaya mejorando. Como de costumbre, podemos aumentar poco a poco el tiempo que caminamos y la intensidad, mientras que lo que deberíamos evitar es permanecer mucho tiempo tumbados o sentados sin movernos. Cuantos más periodos de inactividad hagamos, más nos costará luego movernos.

Si me duele mucho es que estoy muy mal

Este es uno de los peores mitos, porque nos lleva a ver el futuro de una manera terrible para nosotros. Ciertas personas creen que si tenemos mucho dolor es debido a que nuestra espalda se ha estropeado tanto que ya casi no hay solución para nosotros. Pero eso es falso y lo único que hace es influir en nuestra mente para que nos imaginemos que no podemos hacer nada y que todo va a ir a peor. En realidad no hay relación con la cantidad de dolor que suframos y la gravedad de nuestra lesión.

mitos de la espalada

Pensemos que cada persona tiene un umbral del dolor diferente, así que quizá lo que a nosotros nos duele mucho a otra persona es posible que no le haga ningún tipo de daño. Por ello tenemos que desconfiar de este tipo de comparación. El dolor no es proporcional a la gravedad, nunca. Quizá la espalda nos duele poco y cuando vamos al médico o al quiropráctico descubrimos que tenemos una grave lesión a la cual hay que dar solución lo antes posible para evitar consecuencias más dañinas. Todo es relativo y lo mejor siempre es que consultemos con un profesional antes de sacar nuestras propias conclusiones. De base hay que partir de un punto de vista optimista, puesto que esto también nos ayudará a disfrutar de una recuperación más acelerada y satisfactoria.

Con una radiografía todo arreglado

Las personas somos despreocupadas y nos gusta simplificar, por eso a veces pensamos en que hay una solución “mágica” a nuestros problemas de espalda. Solemos pensar en una radiografía y creer cosas como “me hacen una radiografía, me dan un tratamiento y listo”. Pero esto no es así. Por desgracia hay ocasiones en las que una radiografía no nos va a ayudar en prácticamente nada. Será esas mismas veces en las que descubriremos que ir a la Seguridad Social no nos dará ningún tipo de solución a nuestro dolor. Acabaremos recurriendo a los servicios de un quiropráctico, que podrá hacer mucho más por nuestra espalda que lo que haría una radiografía. Por eso es fundamental que mantengamos la mente abierta y que sepamos que hay muchas opciones para salir adelante, pero que no todas consisten en que nos hagan una simple radiografía. Porque si pensamos en la solución “mágica”, lo que ocurrirá es que acabaremos decepcionados si al final no termina resultando exitosa.

Ante estos mitos hay que ser precavidos y saber que el dolor de espalda puede necesitar más esfuerzo del que pensamos para desaparecer de una vez por todas. Nosotros, como de costumbre, recomendamos consultar con profesionales y no dejar simplemente que el tiempo pase, porque de esa forma lo que estaremos haciendo será esperar a que el problema crezca hasta que la solución sea mucho más complicada.

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