Dietas yo-yo, nuevo estudio desvela porqué engordamos

Dietas yo-yo nocivas

Más de una vez habréis oído que las dietas yo-yo no son nada recomendables, porque al final siempre volvemos al sitio donde comenzamos. ¿Pero y si os decimos que un nuevo estudio aporta datos añadidos y nos dice que todavía son peores de lo que nos habíamos imaginado? Pues eso es justo lo que tenemos entre manos con lo cual elaboramos este nuevo artículo que os hará ver, de una vez por todas, lo importante que es evadirse de este tipo de dietas.

Dietas yo-yo, lo que sabemos

Perder peso es algo que todos tenemos que intentar hacer cuando nos damos cuenta de que hemos superado una línea que debería haberse mantenido intacta. Hay que hacerlo para encontrarnos mejor, porque con un exceso de peso no nos sentimos bien, para evitar posibles enfermedades y para alargar nuestra vida. Hay demasiados inconvenientes de tener un peso excesivo, así que tenemos que actuar para ponernos a dieta y lograr perder esos kilos de más. El problema es que hay algunas dietas, como la que protagoniza nuestro artículo de hoy, que no son nada recomendables. Esta, en vez de ayudarnos a perder peso, lo que hace es provocar que terminemos pesando más de lo que pesábamos en el momento en el cual comenzamos con la dieta. Y eso no se puede permitir.

Esto último, el efecto rebote con aumento final de peso, es lo que ha confirmado un estudio que se ha realizado desde Reino Unido en la Universidad de Exeter para ser más exactos. Los investigadores al frente del proyecto ya sabían que estas dietas rápidas eran malas, pero buscaban la manera de confirmar el gran problema que supone realizarlas, porque tienen muy en cuenta que hay millones de personas que las siguen utilizando aún teniendo la sospecha de que no son buenas.

Un estudio muy particular

Desde la universidad británica que hemos mencionado se ha estudiado algo que se consideraba paradójico: que los individuos analizados engordaran más haciendo ciertas dietas que sin hacerlas. ¿En serio tiene sentido? En cierto modo sí. Lo que comentan en el estudio es que aquellas personas que han hecho una dieta yoyo han ganado más peso una vez el proceso se ha truncado y han vuelto a los viejos hábitos. En contraposición a esto, quienes continuaron alimentándose de una forma normal sin cambiar sus costumbres no engordaron más, no teniendo ese impulso de darse empachos después de unos días a dieta.

Dietas yo-yo comida

Lo curioso del estudio es que no se realizó de la forma clásica con un grupo de análisis, sino que los investigadores se fijaron en la naturaleza para analizar ciertos hábitos. Analizaron a los pájaros de las ciudades por un sencillo factor: su peso es superior en la temporada de invierno al que tienen en las demás estaciones. ¿Pero por qué? Es raro teniendo en cuenta que en invierno tienen más problemas para localizar insectos u otros elementos que usar como alimento. El motivo por el que pasa esto reside en que la escasez de los distintos alimentos hace que el animal entienda que tiene que ganar más peso para que pueda sobrevivir hasta la llegada de mejores estaciones. El pájaro del que hablábamos sabe que en invierno hay menos alimento, así que tiene que engordar más o no sobrevivirá esa temporada hasta que llegue un momento en el que tenga más comida a su alrededor.

Mareando al cerebro

Por lo tanto es fácil ver la similitud que existe con las dietas que adoptan los humanos y podemos deducir que todo tiene un significado más profundo de lo que pudiéramos imaginar. Las dietas son los inviernos, épocas en las que tenemos acceso a menos alimentos y en las que pasamos hambre. Nuestro cerebro lo interpreta de esta manera y nosotros acumulamos más grasa imaginando que la necesitamos para poder sobrevivir hasta tiempos mejores. En nuestro caso, cuando estamos haciendo una dieta extrema en la cual no ingerimos suficientes calorías, cuando la abandonamos (con lo que sería el cambio de estación) comemos de forma excesiva y estropeamos el efecto de la dieta. Pero esto solo pasa en el momento en el que hacemos dieta y nuestro cerebro actúa de forma que se piense a fondo cuándo tendrá que mantener grasas para evitar problemas en días venideros. Sin hacer dieta nos encontraremos en una línea estable en la cual no sufriremos tantos problemas.

Así que esta situación, este descubrimiento realizado por el estudio, hace especial hincapié en la forma en la cual confundimos a nuestro cerebro cuando estamos haciendo dieta. Mientras hacemos uso de las dietas yo-yo estamos enviando un mensaje equivocado al cerebro, diciéndole que tiene que acumular más grasa de lo habitual y llevando a que después suframos el temido efecto rebote. Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado con el tipo de dieta que elegimos. Desde la Universidad de Exeter recomiendan una alimentación constante y solo ir reduciendo las cantidades poco a poco para que nuestro cerebro no acabe creyendo que se encuentra en esa situación de hambruna de la que hablábamos.

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Acerca de Flor Milano

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