Dietas rápidas, riesgos que debemos tener en cuenta

Dietas rápidas y zumo

Cuando nos planteamos perder peso tenemos que afrontar la difícil elección de si lo queremos hacer de forma saludable o rápida. Son dos opciones distintas que nos llevarán al mismo resultado: bajar de peso. Pero lo harán de una manera variable que habrá que valorar de forma adecuada. Las dietas rápidas nos pueden dejar un tipo perfecto en pocos días, aunque es obvio que no resultan nada beneficiosas para nuestra figura. Lo más posible es que después de ponernos en forma con una dieta rápida no tardemos mucho en recuperar le cuerpo que teníamos anteriormente, dado que cuando cometamos un pequeño error ya nos estaremos arriesgando a ello.

Con las dietas sanas adelgazaremos, pero el proceso será tan lento que nos arriesgaremos a que en medio del camino nos quedemos sin ganas y fuerzas de seguir trabajando para obtener nuestros objetivos. No obstante, hoy nos queremos centrar en las dietas que se hacen con rapidez y en esas cosas que a veces no se dicen de ellas.

Dietas rápidas, riesgos reales

Como decíamos antes, el problema de una dieta rápida es que nos pone en riesgo de sufrir el efecto yo-yo. Lo que ocurre es que adelgazamos con rapidez y nos ponemos fantásticos en poco tiempo, pero después los riesgos de volver al peso previo son muy altos. ¿Podemos evitarlos? Todo es posible, tanto para bien como para mal. No obstante, nuestro cuerpo habrá sufrido ese repentino cambio de peso y nos comenzará a dar algunos problemas de salud. Además, cualquier error que suframos en nuestra dieta posterior nos llevará a que tiremos por tierra el trabajo de adelgazamiento que hemos realizado con anterioridad. Hay que tener en cuenta que nadie regala nada y que si fuera tan fácil adelgazar en pocos días todos lo haríamos.

Al hacer este tipo de dieta lo que estamos provocando a nuestro organismo es un déficit en ciertos componentes y sustancias que necesitamos para poder vivir de forma adecuada. Nos estaremos arriesgando mucho, puesto que no le estaremos dando al cuerpo la cantidad que necesita de minerales. Tampoco le estaremos dando vitaminas y el volumen de proteínas que introduciremos estará por debajo de la media. La explicación a esto se encontrará en que haciendo esta dieta habremos abandonado la ingesta de algunos alimentos que consideramos imprescindibles para obtener este tipo de sustancias.

Mientras hacemos la dieta, aunque no lo notemos, también iremos sufriendo algunos cambios y factores psicológicos que no resultan nada positivos. Es el caso del aumento de estrés, de una modificación en cuanto a los patrones de conducta hacia las personas que nos rodean. Estaremos más irascibles y saltaremos a la primera de cambio cuando alguien diga algo que quizá no nos guste demasiado. Viéndolo en perspectiva no sabremos porqué hemos reaccionado de esa manera, pero el daño ya estará hecho. Este tipo de dieta peligrosa afecta mucho más de lo que podamos imaginar al comportamiento y ya ha dado lugar a incidentes personales muy graves que han llevado incluso a que se rompan algunas parejas.

Dietas rápidas con ensalada

El peligro es real

Hay quien piensa “hago esta dieta una vez y nunca más”, pero se trata de una forma de engañarnos a nosotros mismos. Por desgracia, no es algo que siempre ocurra. Todo depende de la fuerza de voluntad de cada persona y de la convicción que tengamos hacia nuestros hábitos de conducta y de dieta. Pero a ciertas personas, que son un poco más débiles de carácter y que quizá ya han sufrido demasiados palos en lo relacionado con la pérdida de peso, las dietas más rápidas se pueden acabar convirtiendo en procesos adictivos. A su cerebro se enviarán señales de que haciendo estas dietas estarán más felices porque se verán más delgados, por lo que las repetirán una y otra vez siempre que su figura se salga un poco fuera de lo normal. Al hacerlo, cada vez se estará sometiendo al cuerpo a un estrés de salud y se pondrá en peligro, con la posibilidad de sufrir trastornos y enfermedades.

Por otro lado, no hay que obviar que haciendo este tipo de dietas lo que hacemos es no aprender. Dejamos de comer, comemos menos y adelgazamos. Luego volvemos a engordar, porque no hemos aprendido a controlarnos ni a comer mejor. Es un proceso cíclico y vicioso que nunca tiene buenos resultados. Algunas de las dietas rápidas más extendidas incluyen la dieta de Atkins, la dieta del sirope de arce, la de la comida para bebé, la del grupo sanguíneo o el conocido método Dunkan que ha llegado a miles de personas. Hay que tener mucho cuidado con estas dietas para que no nos veamos afectados por ellas y por sus efectos negativos para el cuerpo. Es verdad que podemos adelgazar con ellas, ¿pero de verdad estamos dispuestos a arriesgarnos de esta manera solo por ir más rápidos?

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Acerca de Flor Milano

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