Deporte y cafeína

La cafeína -el tan popular café- es una de las sustancias psicoactivas más difundidas, empleadas y discutidas del mundo. Pero la cafeína no se limita sólo al café

, sino que también está presente -aunque en menor proporción- en el té, en el cacao y, también, en las bebidas cola.

Los efectos estimulantes de esta sustancia en el mundo del deporte y el rendimiento en la actividad física han sido ampliamente estudiados. Se sabe que la cafeína estimula el sistema nervioso central, aumenta el metabolismo y el ritmo respiratorio, al tiempo que potencia la atención, el estado de alerta y la habilidad mental.

Existe evidencia de que dos tazas de café una hora antes del ejercicio pueden retrasar la fatiga y prolongar el rendimiento deportivo de larga duración. Otros estudios han sugerido que la cafeína puede facilitar el uso de la grasa que se acumula entre los músculos como fuente de energía, preservando así el uso del glucógeno, y, en consecuencia, retrasando la sensación de cansancio durante el ejercicio.

Además, la cafeína podría incrementar la capacidad de contracción del músculo y, de manera general, retrasar el agotamiento. Aún más, hay quienes han estudiado la posibilidad de que una taza de café podría ser una solución para el malestar muscular tras la actividad física, conocido como molestia muscular de inicio tardío (DOMS).

Sin embargo, no todo es color de rosa en relación con la cafeína: esta sustancia, y dependiendo de cada persona y de las dosis, puede llevar a trastornos gastrointestinales, a mayor ansiedad, nerviosismo, insomnio o a pérdida excesiva de líquidos.

Es que la cafeína es una sustancia diurética, es decir, aumenta la producción de orina y la pérdida de líquidos corporales, por lo que puede propiciar una deshidratación en el deportista.

Sin embargo, existen estudios que han concluido que este efecto se genera, principalmente, en condiciones de reposo y no tanto de actividad. De todos modos, es aconsejable y será mejor cuidar mucho la hidratación durante el ejercicio, sea que se consuma o no cafeína, en cualquiera de sus posibilidades.

Otro posible efecto negativo de tomar cafeína de forma habitual es el riesgo a largo plazo: en especial en la mujeres, ya que puede llevar a una mayor pérdida de calcio óseo a través de la orina, e incrementar así el riesgo de sufrir patologías relacionadas como la temida osteoporosis.

De todos modos, valdrá ser medido si se es tomador habitual de café o té: las personas que no ingieran más de cinco tazas al día (3-6 mg/Kg) no estarían bajo riesgo, aunque dependerá de las características de cada persona.

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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