Decálogo de la Dieta Mediterránea (I)

Ayer compartíamos en Vitadelia la novedad de que la

UNESCO ha incluido a la Dieta Mediterránea como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Compartamos entonces en este post la primera parte del Decálogo de la Dieta Mediterránea elaborado por la Fundación Dieta Mediterránea en el cual se recogen los “principios” de este modelo de alimentación tan propio de España y de toda la región del mar Mediterráneo.

1- Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición.

Se trata del aceite estrella en la cocina mediterránea. Conocido y valorado por sus propiedades benéficas y por tener un alto nivel de vitamina E, betacarotenos y ácidos grasos monoinsaturados que le confieren propiedades cardioprotectoras.

2- El consumo abundante de alimentos de origen vegetal.

Otro de los pilares de la Dieta Mediterránea son las frutas, verduras y hortalizas frescas, así como también las legumbres y frutos secos. Estos grupos de alimentos son las principales fuentes de vitaminas, minerales, fibra y otros nutrientes esenciales. Además, aportan cantidades de agua.

En este sentido, se recuerda: consumir unas 5 raciones de frutas y verduras por día. Gracias a sus nutrientes ayudan en la prevención de las enfermedades cardiovasculares y protegen contra algunos tipos de cáncer.

3- El pan y alimentos procedentes de cereales -arroz, pasta, y sus versiones integrales- también deberían formar parte de la dieta diaria.

Esto es indispensable para tener un consumo adecuado de carbohidratos, fuente de energía necesaria para nuestras actividades cotidianas. No habrá que olvidar tampoco que las variedades integrales nos aportarán más fibra, vitaminas y minerales, y por ende serán más nutritivas.

4- En la Dieta Mediterránea se aconsejan los alimentos más frescos, de temporada y poco procesados.

Es importante ir aprovechando los productos de temporada para beneficiarnos con la calidad y frescura de cada alimento. En el caso de las frutas y verduras, ir escogiendo las de estación nos aportará los nutrientes necesarios, sabor y variedad a nuestra alimentación.

5- El consumo de lácteos también debe ser diario.

Los productos lácteos son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales como el calcio principalmente, fósforo, potasio y hierro, y vitaminas. En especial, se recomienda el consumo de yogurt y quesos, en sus variedades desnatadas.

Las leches fermentadas, por su parte, se asocian a una serie de beneficios gracias a su contenido de ciertos microorganismos vivos que ayudan a mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.

Vía Saludalia

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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