Cuidar el corazón, y sobre todo cuándo el estrés acecha (I)

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Hoy en día, los niveles de estrés suelen mantenerse por las nubes: las presiones, el trabajo, la economía y los números que no nos cierran (en algunas regiones más que en otras), las obligaciones de otro tipo como familiares o de responsabilidades asumidas, entre otros múltiples y tan variados factores como estilos de vida hay.

Lo cierto es que la ansiedad, los nervios y el estrés seguro estarán a la orden del día, lo que con el tiempo no sólo afectará nuestra calidad de vida, sino que también podrá ir en detrimento de nuestro bienestar y salud, tanto física como emocional y psicológica.

Por ello, debemos tomar conciencia de que el estrés continuo puede minar nuestra salud, y seriamente, para actuar desde ya. Reducir las situaciones de presión y optar por una vida más relajada (siempre se puede, más allá de las obligaciones) serán las premisas de un cambio de vida que implicará también otras decisiones más profundas.

Uno de los puntos en los que el estrés “pega” más es en el corazón, y con él no se juega. Si al estrés, encima le sumamos otros factores de riesgo para nuestro órgano vital, podríamos terminar pagando las consecuencias, por ello, aquí te comparto algunos consejos para mantener nuestro corazón sano –y el de nuestros seres queridos-:

1-Idea y lleva adelante un plan alimentario saludable para el corazón.

Uno puede tener el prejuicio de pensar que una dieta amiga del corazón necesariamente se traduce en comida desabrida y que no satisface. Pues, no es más que una excusa, siempre se puede innovar, probar nuevos alimentos más sanos y nutritivos, y comer sabrosamente. Aquí van algunas recomendaciones y consejos:

*Carnes: siempre elige carnes magras, las grasas saturadas sí que son “enemigas” del corazón. Si vas a optar por cocinar aves, siempre deberás quitarles la piel –ya que es una de las partes más grasosas-. Como modo de cocción elige el horno, la parrilla o hervidos, nunca fritos. Lo mejor para aderezar carnes: hierbas frescas y especies, hay una gran variedad de ellas que le sumarán toques de gran sabor.

*Nada de “enteros”. Los lácteos enteros son algo que deberían quedar en el olvido. Siempre lo apropiado serán las variedades desnatadas o reducidas en grasas, desde la leche hasta los quesos, siempre opta por este tipo de productos. Si te cuesta hacer el cambio, puedes comenzar por combinar ambas variedades, es decir, en lugar de beber un vaso de leche entera, mezcla mitad de entera con la otra mitad de desnatada para comenzar a adaptarte.

*Tentempiés. Comer algún que otro snacks entre comidas no es algo malo si uno es inteligente en su elección. Evita siempre opciones que contengan grasas trans o saturadas, altas en sodio o en azúcares artificiales. Lo mejor: siempre será lo natural, frutas o vegetales, cereales integrales o un puñado de frutos secos, también será preferible a una dona, por ejemplo.

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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