Correr por la playa, información a valorar

Correr por la playa

Vemos el verano como un momento ideal del año para hacer deporte en lugares exteriores en los que no pensamos en otros momentos. Correr por la playa, por ejemplo, nos inspira atractivo, especialmente si lo que solemos hacer de forma habitual es correr en el gimnasio o en cualquier otro tipo de entorno cerrado. Y como se trata de un ambiente natural y sano pensamos que la playa es un buen sitio donde hacer deporte, pero quizá nos estamos equivocando. Lo mejor es conocer tanto las ventajas como las desventajas de correr en este lugar para que nosotros tomemos la decisión sobre si es una buena o una mala idea.

Correr por la playa, beneficios claros

Para comenzar hay que decir que hay distintas formas de correr y que siempre debemos intentar optar por la más adecuada. Correr con las zancadas que se ajusten a nuestro físico es lo idóneo para no tener problemas producidos por la práctica de este deporte. Si corremos bien, no habrá ningún tipo de problema en hacerlo en la playa, pero nos tendremos que esforzar, puesto que sino sufriremos alguno de los efectos adversos de los que hablaremos después. Al correr en este entorno nos beneficiamos de varios factores. Por ejemplo, le damos más resistencia y fuerza a la planta del pie, que tiene que hacer un esfuerzo mayor que si estuviéramos en otro tipo de superficie. El tobillo se fortalece y la planta en general recibe un nivel de intensidad alto que le viene muy bien cara a estar en forma.

Corriendo de esta forma aumentamos de manera considerable el esfuerzo físico que realizamos y eso es algo que notaremos en nuestro nivel de cansancio. Al mismo tiempo, también notaremos que la musculatura de nuestros pies se ve potenciada y que irán teniendo cada vez una mayor fortaleza. Pero como decíamos antes, hay que saber correr bien. Lo podemos conseguir corriendo en distancias ajustadas, que no superen los 500 metros seguidos, y depositando la fuerza del cuerpo de forma equilibrada en cada uno de los lados a medida que vayamos avanzando.

Desventajas de este deporte

Hay muchos profesionales del sector deportivo que alertan de los peligros que puede tener correr en la playa, dado que normalmente lo hacemos sin una predisposición a cubrir las características necesarias en este tipo de entorno tal y como hemos mencionado antes. El problema es que el ambiente es propicio a las lesiones y a sufrir problemas que no tendríamos en otro tipo de superficies. Las pisadas que realizamos en blanco suelen ser complejas para nuestros pies y también producen un efecto de desequilibrio. Un mal gesto nos puede llevar a que suframos un esguince y que tengamos que pasar por la obligatoria fase de recuperación de la lesión.

Zapatillas para correr

Otro problema es que con esta práctica lo que hacemos es aplicar altos niveles de presión, lo que nos lleva a ponernos en riesgo de sufrir problemas a corto plazo. Los tendones sufren la práctica constante de este tipo de carrera y por ello es necesario que nos remitamos a lo dicho anteriormente y que nunca recorramos largas distancias de forma seguida. Hay que dosificar el correr en la arena para no sufrir problemas de los que nos arrepentiremos y que nos perseguirán durante mucho tiempo hasta que termine la recuperación.

Por otro lado, es importante recordar que la orilla del agua está en una posición inclinada, lo que lleva a que nuestras piernas se encuentren en desequilibrio. Esto es muy negativo, puesto que lo que está ocurriendo es que una de las piernas está sufriendo un mayor nivel de esfuerzo que la otra. Y siempre que se produce este tipo de situación el efecto es claro: las lesiones son muy posibles.

La playa en otro contexto

A todos nos gusta pensar en la idea de correr cuando vamos a la playa y sentirnos bien por ir pisando la arena, pero la recomendación general que hacen los expertos en la salud es que tengamos cuidado con ella. Es conveniente que sepamos que hay muchos riesgos y menos beneficios de los que podríamos imaginar. Aunque nos guste, será más adecuado que sigamos corriendo durante el verano de la misma forma en la que lo hemos hecho durante el resto del año.

Pero esto no significa que no os recomendemos ir a la playa y aprovecharos de su entorno. Lo que sí es muy bueno es caminar por la arena, haciéndolo bajo un ritmo pausado que no suponga un problema para la carga de vuestros pies y piernas. Caminar por la arena tiene muchos efectos positivos y se encuentra entre las terapias recomendadas para superar algunos problemas físicos. Además, es algo muy relajante y ayuda a liberar estrés al notar el agua mojando los pies y el contacto con la arena. Por eso recomendamos más eso que correr por la playa a la vista de que nadie se quiere arriesgar a una lesión.

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Acerca de Flor Milano

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